8: el amor como hilo invisible a través del siglo con Julio Medem como director
Julio Medem, cineasta responsable de títulos emblemáticos como Los amantes del Círculo Polar o Lucía y el sexo, regresa con 8, una película estructurada en ocho planos secuencia, ambientada en ocho momentos clave de la historia reciente del país, y centrada en la historia de amor y reencuentros de dos personajes cuyas vidas se cruzan desde el mismo instante en que nacen.
Estrenada en el Festival de Málaga y con participación de RTVE, la película se podrá ver en cines desde el viernes 21 de marzo y llegará a Movistar Plus+ el martes 22. Se trata de una producción de Álvaro Longoria, Rodrigo Espinel y el propio Medem, que propone un ambicioso ejercicio formal y narrativo en el que el número ocho no solo articula la estructura del filme, sino que también representa el símbolo del infinito y del vínculo invisible que une a los protagonistas.
Octavio (interpretado por Javier Rey) y Adela (Ana Rujas) nacen la misma madrugada del 14 de abril de 1932, día en que se proclama la Segunda República. El destino, que los une desde ese primer instante, volverá a entrelazar sus caminos en momentos históricos cruciales, como la posguerra, el desarrollismo, la Transición, el 15-M o la pandemia. Cada episodio está narrado mediante un único plano secuencia, una decisión estética que subraya la continuidad del tiempo y del vínculo emocional entre ambos personajes.
El primer episodio muestra a los bebés recién nacidos en dos pueblos vecinos de la sierra madrileña. El padre de uno de ellos corre a buscar al médico a la casa del otro, dando pie al que sería el germen estructural de toda la cinta. En palabras del propio Medem, “me di cuenta de que había creado un plano secuencia, un ocho”.
Rodada con precisión milimétrica, 8 ha contado con la fotografía de Rafael Reparaz, el diseño de arte de Montse Sanz y la música original de Lucas Vidal. El equipo técnico ha tenido que enfrentarse al desafío de rodar ocho secuencias largas, sin cortes aparentes, y recrear de forma fidedigna el contexto histórico de cada época. Maite Tarilonte, en el vestuario, y Cecilia Escot, en maquillaje, han sido claves para dar verosimilitud a los saltos temporales, que abarcan desde los años 30 hasta la actualidad.
La narrativa se centra en los encuentros y desencuentros de Octavio y Adela, que van desde lo íntimo hasta lo simbólico. La película no solo aborda su relación, sino que también refleja los cambios políticos, sociales y culturales de un país en transformación constante. La línea del tiempo de los protagonistas se dibuja en forma de “8”, donde todo principio lleva consigo un final que es, a su vez, un nuevo comienzo. @mundiario