Frankie Freako: monstruos ochenteros, humor gamberro y una fiesta fuera de control
Movistar Plus+ estrena este jueves 10 de julio Frankie Freako, una disparatada comedia fantástica firmada por el canadiense Steven Kostanski, conocido por sus trabajos en cine de terror con efectos prácticos como Psycho Goreman o The Void. En esta ocasión, el director apuesta por una historia delirante que rinde homenaje al cine de criaturas de los años ochenta, con un tono gamberro y visualmente desbordante, pero apto para un público amplio.
La película, que tuvo su presentación oficial en el pasado Festival de Sitges, se inscribe en la tradición de los clásicos familiares subversivos que marcaron aquella década: títulos como Gremlins, Los Cazafantasmas o Critters, donde lo grotesco y lo cómico convivían sin restricciones. En ese terreno se mueve Frankie Freako, con efectos artesanales, estética retro y un argumento que abraza el absurdo sin complejos.
El protagonista es Conor, un ejecutivo metódico, insípido y excesivamente correcto. Su vida gira en torno al trabajo, su casa ordenada y una relación matrimonial tan monótona como su rutina. Todo cambia cuando, tras ser acusado de poco honesto por su jefe y su propia esposa, decide demostrar que todavía puede divertirse. Movido por una mezcla de despecho y desesperación, llama a un número 1-900 que promete una experiencia inolvidable.
Lo que sigue es una espiral de caos: de la línea telefónica surge Frankie Freako, una criatura verde, parlanchina y completamente descontrolada que arrastra a Conor a un fin de semana lleno de locuras, desmadres y situaciones cada vez más absurdas. Frankie no es violento ni malintencionado, pero su energía desbordante y su desprecio por las normas convierten cada escena en un pequeño terremoto.
Entre homenajes y transgresión
Frankie Freako es también un ejercicio de estilo. La dirección artística se apoya en decorados, vestuarios y recursos visuales que replican minuciosamente el look ochentero. Desde los peinados hasta la música, pasando por los colores chillones y los escenarios de cartón piedra, todo remite a un cine que hoy forma parte del imaginario colectivo.
Steven Kostanski, especialista en efectos especiales, ha optado por mantener la fidelidad a las técnicas prácticas de la época. Las criaturas están hechas con látex, los decorados son manuales y la animación es completamente analógica. Este enfoque no busca la perfección visual, sino una estética reconocible que acentúe el carácter lúdico de la propuesta.
Aunque el filme no contiene violencia explícita ni lenguaje soez, su humor irreverente y su gusto por el mal gusto lo acercan a un tipo de entretenimiento familiar que recuerda al de las películas PG de los ochenta: propuestas técnicamente aptas para menores, pero que incluían imágenes o situaciones lo bastante extrañas como para dejar una huella imborrable. @mundiario