Puede que en la actualidad no todos estén al pendiente de las telenovelas mexicanas; sin embargo, hubo una época en que estas dominaban el mundo hispanohablante. La usurpadora fue una telenovela mexicana que destacó en el medio por su gran historia y su reparto lleno de estrellas.
Beatriz Sheridan fue quien dirigió la telenovela protagonizada por Gabriela Spanic interpretando un doble papel, junto a Fernando Colunga; las actuaciones antagónicas fueron por parte de Chantal Andere, Juan Pablo Gamboa, Mario Cimarro y Dominika Paleta.
Siguientes adaptaciones
Televisa estrenó la telenovela en 1998, cosechando un gran éxito, lo que llevó a la historia a ser adaptada en una serie de televisión en 2019, la cual contaba con las actuaciones de Sandra Echeverria, Andrés Palacios y Arap Bethke.
Sin embargo, después de 26 años, ese gran clásico ha llegado a la pantalla grande con Isabella Castillo, Alan Estrada, Cecilia Toussaint, Susana Zabaleta y Jesús Ochoa como los protagonistas de esta versión que sumergió la historia en un musical que sorprendió tanto a las nuevas generaciones, como a los amantes de la telenovela.
De la pantalla chica a la gran pantalla
La película cuenta con una trama sencilla que avanza rápido, introduce cómodamente a todos los personajes; y, como buen musical, desde el primer minuto la película abre con una canción para que así el espectador esté listo para todas las piezas musicales y actuaciones que están por venir.
En esta ocasión Isabella Castillo es quien interpreta a Valeria y Victoria, dos gemelas que han sido separadas al nacer y que por azares del destino se encuentran en Estados Unidos. Cuando una de las gemelas se da cuenta de su parecido, toma ventaja al mandar a su hermana gemela a México a tomar su vida a lado de su esposo Carlos Daniel (Alan Estrada).
Si bien la historia no es muy compleja, La Usurpadora El Musical toma ventaja de sus antecesoras al agregar el toque musical, el cual queda en buenas manos, pues la mayoría de las interpretaciones son por parte de los protagonistas Isabella Castillo y Alan Estrada, quienes cuentan con experiencia en este ámbito.
¿Todo es color de rosa en este filme?
Si y no. En México, no es muy común ver un musical nacional en la pantalla grande, y que esta película ofrezca números musicales con canciones que forman parte de nuestra cultura (como lo son Zapatos de Tacón, Cosas del Amor, Bidi Bidi Bom Bom, entre otras), hace que el espectador se pueda adentrar más en el desarrollo de la película.
Sin embargo, esto también juega en contra, ya que, al ser de las pocas películas en México que toman el riesgo de ser un musical, carece de canciones originales, apostando su valor en el uso de piezas populares. Para algunos, esta situación le resta la magia del musical que radica en canciones originales que aportan a la trama.
Si bien hay ciertos aspectos a mejorar, La Usurpadora El Musical llega como una opción fresca para disfrutar este fin de semana. Nos ofrece algo nuevo un poco fuera del clásico romance cómico; además de ser un gran aporte al pequeño pero en lucha, sector de producciones musicales nacionales. @mundiario