Kill Bill & Whiplash: cintas que dejaron su legado en el séptimo arte

Fue en octubre cuando Quentin Tarantino y Damien Chazelle estrenaron dos proyectos que se convirtieron en favoritos de la audiencia por sus historias frescas y osadas. 

Uma Thurman en Kill Bill 2. / Tn.com.ar.
photo_camera Uma Thurman en Kill Bill 2. / Tn.com.ar.

El 10 de octubre es un día marcado por el seṕtimo arte, y es que en ese día pero en distintos años llegaron a las salas de cine Kill Bill: Volúmen 1 y Whiplash: Música y obsesión, dos películas que dejaron su huella en el mundo del entretenimiento, por la creatividad de sus historias y el espectáculo visual que dejaron.

El ícono de Quentin Tarantino

Viajamos de regreso a 2003 con el estreno de Kill Bill, probablemente la película más icónica de la trayectoria de Quentin Tarantino, y que se centra en el caso de una asesina embarazada que entra en coma luego de ser atacada por su jefe. Finalmente despierta 4 años después, y planea su venganza.

Y esta película es de esas joyitas que no te cansas de ver, porque es un híbrido entre el famoso spaghetti western, qué básicamente es el western europeo que tuvo su mayor auge en la década de los 60's, y se combina con las artes marciales de las películas asiáticas, dando como resultado un espectáculo visual, qué es rematado por una banda sonora que cae como anillo al dedo, y Uma Thurman hizo un papel espectacular.

Hay mucha acción, un poco de suspenso, sangre por todos lados, y no es para menos el 85% de aprobación que obtuvo de la crítica, aunque Tarantino ha sido muy claro en que no veremos una tercera parte de esta exitosa saga.

Tristemente por ahora ninguna plataforma de streaming la tiene en su catálogo.

Whiplash y la salud mental

Un año después, llegaría a las salas de cine Whiplash, con una trama simple: un chico logra unirse a un afamado conservatorio para tocar la batería, pero pronto descubre que Terence Fletcher, quien es su mentor y el director de la orquesta, tiene métodos que llevan al límite físico y mental a los músicos, y esto desencadenará una ola de oscuridad para todos. 

Las actuaciones de J.K. Simmons y de Miles Teller son una gozada, y de verdad transmiten la pasión de sus respectivos personales, y este filme hasta cierto punto es un thriller psicológico, porque secuencia a secuencia se explota el desgaste mental del protagonista, y curiosamente el 10 de octubre se conmemora el Día de la Salud Mental, así que fue una propuesta interesante para evidenciar la necesidad de reconocer esta problemática social.

Y además de que la película tiene una extraordinaria dirección de cámaras, y por supuesto un soundtrack matador, remata con un desenlace memorable. 

Si quieres disfrutar de esta cinta meritoria del 94% de aprobación, está disponible en Netflix y en Claro Video. @mundiario