El nuevo fracaso de Pixar, Elio, no solo ha sido un desastre en taquilla —con apenas $20.8 millones recaudados en su estreno, la peor apertura en la historia del estudio—, sino también un ejemplo de cómo una producción prometedora puede desfigurarse por decisiones internas.
Según una investigación de The Hollywood Reporter, la película atravesó una transformación radical que eliminó elementos centrales de su identidad, especialmente aquellos relacionados con la representación queer del protagonista.
El filme, que originalmente estaba dirigido por Adrian Molina (Coco), mostraba a Elio como un niño sensible, creativo y con expresiones de género más fluidas. En versiones tempranas, Elio diseñaba ropa con basura reciclada (incluida una camiseta rosa), decoraba su cuarto con imágenes de chicos y hablaba abiertamente sobre su conexión con la moda y el medioambiente.
Sin embargo, con el paso del tiempo y tras reuniones con la dirección de Pixar —específicamente con Pete Docter—, estos elementos fueron eliminados o suavizados. El personaje terminó volviéndose más genérico y convencional.
Los cambios en Elio
Aunque no era un relato de “salida del clóset” (Elio tiene 11 años), la intención de Molina era reflejar identidades queer desde una perspectiva lúdica e infantil. Sin embargo, tras una proyección de prueba en Arizona en 2023 —donde el público afirmó que no pagaría por ver la película en cines—, la situación cambió. Poco después, Molina abandonó el proyecto. Aunque se le ofreció codirigir con Madeline Sharafian, optó por salir definitivamente. Sharafian y Domee Shi (Turning Red) quedaron al frente.
A esto se sumó la salida de América Ferrera, quien originalmente daba voz a Olga, la madre de Elio. El personaje fue reescrito como su tía y pasó a ser interpretado por Zoe Saldaña. @mundiario
