El 47: la revolución de un busero que cambió la periferia de Barcelona

Marcel Barrena nos trae una inspiradora historia basada en hechos reales protagonizada por Eduard Fernández.
Imágenes de la película El 47. / @Twitter
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Tras la Guerra Civil Española muchos ciudadanos sin recursos de toda España acudieron a núcleos industriales, como Madrid o Barcelona, para intentar buscarse la vida. En plena posguerra y época de transición, españoles de todas partes de la península (en su mayor parte andaluces, extremeños y castellanos) intentaron asentarse en las zonas periurbanas de Barcelona por medio de chabolas, para con el tiempo y con un movimiento obrero incansable acabar consiguiendo lo que hoy día es la periferia de la Ciudad Condal. El 47 narra la historia de una de esas tantas luchas de un obrero por mejorar sus condiciones y las de los suyos.

Sinopsis. "El 47" cuenta la historia de un acto de disidencia pacífica y el movimiento vecinal de base que en 1978 transformó Barcelona y cambió la imagen de sus suburbios para siempre. Manolo Vital, un conductor de autobús que se adueñaba del bus de la línea 47 para desmontar una mentira que el Ayuntamiento se empeñaba en repetir: los autobuses no podían subir las cuestas del distrito de Torre Baró. Un acto de rebeldía que demostró ser un catalizador para el cambio, de que las personas se enorgullecen de sus raíces, de una lucha del vecindario, de la clase trabajadora que ayudó a crear la Barcelona moderna de los años 70.

Producción y reparto. El film, que se estrena el 6 de septiembre en cines, está dirigido por Marcel Barrena y coescrita junto a Alberto Marini. Un elenco de altura acompaña al protagonista principal, Eduard Fernández, que comparte nómina con Clara Segura, David Verdaguer, Zoe Bonafonte, Salva Reina, Aimar Vega, Carlos Cuevas o Vicente Romero, entre otros.

"Globalización".  Aunque su historia de desahucios, poblados chabolistas y precariedad laboral todavía se ve hoy en día, Marcel Barrena nos traslada a un 1958 con mucho que mejorar. Con ciudadanos evidentemente mucho más desprotegidos que en la actualidad, el agua corriente, la luz, la electricidad, el alcantarillado, la recogida de basuras o significativamente el transporte público eran bienes y servicios que aquel pueblo de Torre Baró (y muchos otros en gran parte de España) no tenía. Tampoco han cambiado tanto los tiempos si más de 60 años después seguimos teniendo muchos de estos problemas en la actualidad.

Elenco de la película El 47. / @Twitter
Elenco de la película El 47. / @Twitter

La España vaciada. En toda civilización se han constatado éxodos hacia los grandes núcleos urbanos. La protección y abundancia de los ecosistemas artificiales creados por el hombre atraen a los necesitados y a los hambrientos de fortuna. Este hecho ocurrido tanto en la posguerra como en la Transición en nuestro país, no está para nada alejado de la realidad de muchos pueblos del interior español, que cada día ven como sus mayores pasan a mejor vida y sus jóvenes huyen del campo para buscarse la vida en la ciudad. Épocas diferentes, problemáticas muy parecidas.

Cartel de la película El 47. / @Twitter
Cartel de la película El 47. / @Twitter

Compromiso social. Antaño las asociaciones vecinales tenían gran poder en los barrios, donde tu vecino de la puerta de enfrente era más familiar que muchos de los que compartían sangre. La cinta de Marcel Barrena, aparte de ahondar en los problemas sociales de la época, nos enseña que ,por desgracia, la globalización y el propio ser humano han acabado con estas costumbres de rellano, siendo ahora un desconocido el que comparte descansillo en tu bloque.

Imágenes de la película El 47. / @Twitter
Imágenes de la película El 47. / @Twitter

El 47 sirve para ahondar un poco en las raíces de los cimientos de muchas ciudades, pueblos y urbes que hay en el territorio español, pero también hacer que la política de hoy en día, tan acaparadora, partidista y mucho más divisiva que unitaria, piense mucho menos en el yo, tú o él y más en el nosotros, vosotros y ellos. @mundiario