En un emotivo tributo a la clase obrera y a aquellos que dejaron su huella en la construcción tanto física como cultural de las ciudades, la película El 47 revivirá la icónica protesta liderada por Manuel Vital en el barrio de Torre Baró, Barcelona, hace 45 años.
La película El 47 promete transportar al público a un momento crucial de la historia de Barcelona, recordando la valentía de un hombre y su comunidad que lucharon por una conexión más justa y equitativa con la ciudad.
Eduard Fernández, reconocido actor galardonado con premios Goya y otros prestigiosos reconocimientos, personificará a este valiente conductor de autobuses, cuyo acto de desafío frente al Ayuntamiento dejó una marca imborrable en la comunidad.
José Manuel Romero, un residente del mismo barrio que presenció la histórica jornada, recordó con nostalgia aquel día cuando, con apenas 14 años, vio por primera vez un autobús en su vecindario.
Fue un evento extraordinario y emocionante para él y todos los vecinos de Torre Baró, pues nunca antes habían presenciado un autobús articulado en aquellas empinadas calles del noreste de Barcelona.
Ese 6 de mayo de 1978, bajo la guía de Manuel Vital, presidente de la asociación de vecinos, el autobús desafió las calles estrechas al cargar a los residentes de la zona en su ruta desde Plaza de Catalunya hasta Canyelles.

Ahora, casi medio siglo después, la productora Mediapro está rodando El 47 en la misma ciudad que fue testigo de aquel memorable acontecimiento. El director y guionista Marcel Barrena, conocido por sus películas nominadas al Goya, como Mediterráneo, 100 metros y Món petit, busca honrar el legado de la clase trabajadora y aquellos que contribuyeron a la construcción y el desarrollo cultural de las urbes.
Manuel Vital, el protagonista de esta historia, encarnado por Eduard Fernández en una interpretación conmovedora, fue uno de los hombres que se enfrentó a la adversidad y defendió la justicia para su comunidad.
El Ayuntamiento había rechazado la implantación del transporte público en el barrio argumentando que los autobuses no podían transitar por las empinadas cuestas de Torre Baró, dejando a sus humildes vecinos, muchos de ellos migrantes del interior de España, sin acceso adecuado al transporte público.
En su desafío contra esta mentira institucional, Manuel Vital se negó a detener el servicio y llevó el autobús hasta lo más alto de Torre Baró, recogiendo a los vecinos en el camino, y demostrando que las cuestas consideradas imposibles por el Ayuntamiento podían ser superadas con valentía y determinación.
La protesta de Torre Baró sigue viva en la memoria colectiva, y Eduard Fernández, junto con el talentoso equipo de producción, espera capturar la esencia de aquel acontecimiento que trascendió el tiempo y dejó un legado imborrable en el corazón de la ciudad condal.