20.000 especies de abejas o cómo afrontar la transexualidad

Película recomendable, intimista y sutil, muy bien interpretada, dirigida por una directora novel pero de gran solidez narrativa.

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photo_camera 20.000 especies de abejas.

Una película de una debutante, Estíbaliz Urresola, aborda de manera directa el conflicto de un niño que sufre la disforia de género a los ocho años. Su relación con su madre, hermanos, abuela y tía, cada uno con roles diferentes, mientras afronta el descubrimiento de su propia identidad es el eje de la película. Ambientada en el entorno familiar de la familia materna, adonde se trasladan en vacaciones, en un medio rural, en la película está prácticamente ausentes los roles masculinos limitados a un padre lejano y ausente casi todo el tiempo. Es la madre, interpretada por Patricia López Arnáiz, el personaje central que afronta la crisis de identidad de su hijo/hija mientras sufre su propia crisis laboral, de pareja y creativa, consecuencia del conjunto de decisiones aplazadas durante años y que de pronto precipitan en paralelo al problema de su propio hijo.

El título incluye una doble referencia, a la actividad familiar de apicultura pero también a la diversidad de las abejas que no impide la convivencia, eso sí, articulada en torno a las hembras, pues entre ellas, como en la película, el papel masculino además de ser secundario representa la incapacidad o bloqueo para comprender.

Es una película sutil, de emociones, miradas, pocas palabras, conversaciones a medias, que van descubriendo paulatinamente la complejidad de las relaciones entre los adultos, sus propias inseguridades y temores, confrontados con la incertidumbre del menor. El ambiente relativamente cerrado en el que se desenvuelve la historia, con escasas interacciones con el exterior, resta complejidad pero no afecta a la narración, resuelta con elegancia. Por otra parte el argumento aborda un asunto muy presente en la conversación pública reciente y por tanto se beneficia a priori de una mirada indulgente del público, especialmente por soslayar los problemas externos a la familia que pueden rodear al protagonista. Lo cual no reduce su interés, sólo acota la mirada de la directora que es además la guionista.

 

La película ha sido premiada en Festivales de Berlín, Málaga y Hong-Kong. Se une a la lista de producciones de jóvenes directoras españolas cuyos más recientes éxitos son Alcarrás de Carla Simón, premiada asimismo en Berlín en 2022 y Cinco lobitos de Alauda Ruiz de Azúa, premiada en el Festival de Málaga. En realidad son las directoras quienes están marcando el presente del cine español, algo relacionado con los cambios de criterios en las ayudas oficiales a los proyectos dirigidos por mujeres, lo que a su vez está relacionado con el empuje de una generación de autoras que ha trabajado denodadamente. Aún así, sólo representan la quinta parte de las producciones anuales en España. @mundiario

*España 2022. Producción: Inicia Films y Gariza Films. Dirección y Guión: Estíbaliz Urresola Solaguren. Intérpretes: Sofía Otero, Patricia López Arnáiz, Ane Gabarain, Itziar Lazkano, Sara Cozar, Martxelo Rubio. Rodada en Laudio y Hendaya. 125 minutos.