Trump avanza en el control de TikTok: EE UU tendrá mayoría en la junta y poder sobre el algoritmo

La Casa Blanca ha confirmado que EE UU controlará el algoritmo y los datos de la popular aplicación en el marco de un acuerdo con ByteDance, que cederá la plataforma a varios magnates de los círculos de Trump.
Donald Trump y Xi Jinping. / RR.SS
Donald Trump y Xi Jinping. / RR.SS

El Gobierno de Estados Unidos ha dado un paso decisivo en su largo pulso por TikTok, al anunciar que el acuerdo alcanzado con ByteDance permitirá que el control de la plataforma —y de su valioso algoritmo de recomendación— quede en manos estadounidenses. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, detalló que seis de los siete asientos de la junta directiva que supervisará TikTok en el país estarán ocupados por ciudadanos estadounidenses, y que los datos de los 170 millones de usuarios en EE UU serán administrados por la empresa Oracle.

Este movimiento se inscribe en el contexto de la ley aprobada por el Congreso en 2024 que ordenaba el cierre de TikTok en Estados Unidos si no se producía una desinversión total de su matriz china antes de enero de 2025. El presidente Donald Trump, que ha prorrogado en varias ocasiones la aplicación de la ley, ha aprovechado la ventana de negociación para buscar una salida que permita mantener la aplicación operativa, pero bajo supervisión estadounidense.

El propio Trump ha sido claro en sus declaraciones: el nuevo consejo estará formado por “personas muy conocidas, financieramente muy poderosas, todas estadounidenses”, entre ellas Larry Ellison (Oracle), Michael Dell (Dell Technologies) y miembros de la familia Murdoch, que controlan News Corp y Fox Corp (Fox News). Este reparto de nombres (que incluye a varios magnates del círculo de Trump) apunta a un control de TikTok no solo desde el prisma tecnológico, sino también desde los centros de poder mediático y empresarial más influyentes del país.

El corazón del acuerdo radica en el algoritmo de TikTok, considerado el activo más estratégico de la plataforma. La decisión de ponerlo bajo control estadounidense responde a preocupaciones de seguridad nacional, dado que el sistema de recomendación define el contenido que consumen millones de usuarios y podría ser susceptible de manipulación política. Al asumir ese control, la Administración Trump busca eliminar cualquier influencia potencial de Pekín sobre el flujo de información en la red social.

Para la Casa Blanca, este acuerdo “pone a Estados Unidos primero” y transforma la plataforma en un producto esencialmente estadounidense, incluso si su origen sigue siendo chino. Oracle gestionará los datos, almacenándolos en servidores dentro del país y garantizando que la información de los usuarios no pueda ser transferida a China. Esto responde a uno de los principales argumentos que impulsaron el intento de veto: el temor de que datos sensibles pudieran ser usados por el gobierno chino.

No obstante, el movimiento tiene implicaciones geopolíticas. Por un lado, podría reducir la tensión en la guerra comercial con China, al ofrecer una salida negociada a un conflicto que amenazaba con afectar no solo a TikTok, sino a otras aplicaciones y servicios tecnológicos. Por otro, Pekín podría interpretar la medida como un precedente peligroso, ya que abre la puerta a que Washington intervenga de manera más directa en el control de plataformas digitales con alcance global.

Desde un punto de vista interno, Trump también capitaliza políticamente el acuerdo. TikTok es una herramienta de comunicación directa con sus seguidores —más de 15 millones lo siguen en la plataforma— y el mandatario ha reconocido que fue clave en su victoria electoral. Garantizar su continuidad bajo un marco de seguridad nacional le permite presentarse como un presidente que protege los intereses del país sin sacrificar la libertad de expresión de millones de jóvenes que usan la aplicación.

La incógnita ahora reside en la reacción de China y en la implementación técnica de la transferencia de control. El proceso de desinversión y reestructuración podría ser complejo, y aún no está claro cómo se compartirá el acceso al código del algoritmo ni qué supervisión tendrá el gobierno de EE UU sobre las actualizaciones de la aplicación.

Lo que sí parece claro es que este acuerdo redefine el futuro de TikTok en Occidente y marca un precedente en la forma en que los gobiernos pueden intervenir en plataformas digitales globales. Para Trump, supone un triunfo estratégico; para ByteDance, una concesión necesaria para mantener presencia en el mayor mercado publicitario del mundo. @mundiario

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