La psicología como ciencia

Sesión con  el psicólogo. / Freepik
Sesión con el psicólogo. / Freepik

En busca del merecido reconocimiento sanitario junto a un posicionamiento más apropiado de determinadas especialidades ligadas al ámbito de la salud.

La psicología como ciencia

Analizando la evolución de la psicología en España, se debe tener en cuenta (a tenor de Carpintero, 1988) dos vertientes como son el conocimiento y la profesión, puesto que ambas deben de ser analizadas por parte de los psicólogos y de la sociedad que se preocupa o se dedica al ámbito de la psicología. Tal y como afirma Carpintero: “la Psicología es conocimiento, pero es también hoy una profesión, y, como tal, tiene dimensiones que no se reducen a las de una pura ciencia, sino que implican aspectos de intervención y de aplicabilidad social, y por supuesto, dimensiones también de responsabilidad colectiva, que le obligan a hacer frente a problemas que la sociedad tiene hoy y para los cuales la psicología tiene alguna palabra que decir”.

Estudiar el grado de psicología requiere de la interiorización de determinadas normas y procedimientos que dicta la ciencia, y de esta forma aceptar el método científico como guía a seguir. Por lo tanto, atendiendo a los criterios de Saforcada (2015), el psicólogo deberá proceder siguiendo unos protocolos de formalidad y rectitud fomentando la psicología como ciencia en todo su potencial. En palabras de Saforcada: “exige encarar el cambio del paradigma de formación universita­ria de los profesionales de la psicología… Se debe profundizar en los campos de aplicación diversificándolos en un proceso de acompañamiento a nuevos escenarios de acción del factor humano”.

Sesión con  el psicólogo. / Freepik

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La evolución de la psicología en España se puede dividir en Psicología aplicada y el de la Psicología científica e investigadora; aunque dentro de una organización más específica de la psicología en varias áreas de conocimiento, nos podremos encontrar con diversas tipologías (como son el caso de la psicología básica, psicología social, metodología de las ciencias comportamentales, personalidad, evaluación y tratamiento psicológico, psicología evolutiva y educativa, psicobiología…). Es por ello por lo que el psicólogo debe centrarse en un cometido particular haciéndose valer ante la sociedad, procurando combinar las dos facetas anteriormente mencionadas: conocimiento y profesión (Carpintero, 1988; Carpintero, 2001).

Respecto a las diversas directrices que deberá seguir el profesional de la psicología, se hace de manifiesto en que la manera arbitraria con que deberá afrontar cada caso dependerá de su modo de ver a la hora de buscar un equilibrio entre código ético y de conducta.

Según Carpintero, la psicología española, en general, no debería estar enfocada en el hecho de subsistir a toda costa, sino más bien en lograr afianzar la figura del psicólogo competente con una formación extensa y, a su vez, que posea una viva conciencia humanista. Si en los comienzos se apostó por la cantidad (diversidad de especializaciones) para lograr sobrevivir, ahora se deberá dirigir los pasos por el camino de la calidad, la competencia y el rigor.

También me parece muy interesante la utilización de equipos multidisciplinares en el ámbito de la salud, integrados por médicos, enfermeros, psicólogos especializados, nutricionistas, fisioterapeutas y, un papel primordial y destacable para el entrenador. Estos equipos multidisciplinares serían posibles gracias a la interrelación de conocimientos y métodos que utilizan la medicina y la psicología (entre otras) y que sería imposible desempeñar sin esta colaboración conjunta.

Creo que es muy gráfico el cuadro (ver imagen inferior) que publica el catedrático Buela-Casal en su artículo, en el que hace una posible homologación de especialidades psicológicas en función de su equivalente en medicina. La psicología está presente en todos los ámbitos de la vida y creo que, aunque en muchos de los casos no esté incluida en un ambiente estrictamente sanitario, en todos los casos busca el bienestar de las personas. Y esa búsqueda del bienestar, yo lo encuadraría dentro del ámbito preventivo.

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Hace poco leí una noticia, en relación al estrés deportivo que sufren los jugadores de la liga de baloncesto norteamericana NBA. Esta competición deportiva ha exigido que todos los equipos de baloncesto dispongan de un psicólogo para tratar el estrés y los posibles problemas que puedan tener los jugadores.

La prevención es fundamental para evitar otro tipo de problemas que pueden acabar en una enfermedad o en otro problema mayor

En definitiva, se trata de prevenir problemas mayores y la inclusión de la psicología en el ámbito sanitario debería estar más extendida. Se conoce que parte de las carencias con las que cuenta el sistema sanitario de salud en el ámbito psicológico, son suplidas con la prescripción de fármacos para la ansiedad o la depresión. La inclusión de un mayor número de psicólogos encarecería el coste del sistema, pero yo creo que eso repercutiría en una mejor salud de la población.

Nuestro sistema público de salud siempre ha considerado que el éxito del mismo radicaba en la prevención y detección precoz de las enfermedades. Eso permitía que los ciudadanos gozaran de una buena salud, lo que también conlleva que no hay ausencias en el trabajo. Todo ello consigue un gran ahorro para el sistema de la Seguridad Social. Por ello, este mismo concepto habría que extrapolarlo al ámbito psicológico, con una mayor inversión en el diagnóstico y prevención de este tipo de problemas que afectan a gran parte de la población.

En base al reconocido artículo como el de Buela-Casal, pienso que la labor del psicólogo (sin limitar el camino exclusivo hacia el PIR, sino habiendo cursado el Máster Universitario en Psicología General Sanitaria después del grado) debería ser desempañada en cualquier entorno de un centro hospitalario o sanitario, ya que la psicología está presente en todos los ámbitos de la vida cuyo objetivo primordial es fomentar la salud de las personas, debiendo situar esta finalidad de bienestar social dentro de un ambiente estrictamente sanitario, puesto que el enfoque preventivo puede ser la clave a la hora de evitar problemas de salud.

Cierro este artículo con una frase célebre del famoso psiquiatra suizo Carl Gustav Jung (1875-1961): “El conocimiento descansa no solo sobre la verdad sino también sobre el error”. @mundiario

Bibliografía: 1. Buela-Casal, G. La Psicología: ¿una profesión sanitaria con distintas especialidades? Infocop. 2. Carpintero, Helio (1988). La Psicología en España. Ciencia y profesión. 3. Carpintero, Helio (2001). Psicología, ciencia y profesión en el último cuarto de siglo. Informació Psicológica. Número 77 • 9. 4. Código Deontológico del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos (2010). 5. Lectura manifiesto por la Psicología Sanitaria [vídeo]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=9Mj8FqyTx_4  6. Saforcada, Enrique (2015). Psicología, ciencia y profesión en las sociedades nacionales de nuestro escenario regional actual. Psiencia. Revista Latinoamericana de Ciencia Psicológica 7(1) 62-66.

La psicología como ciencia
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