Las sequías extremas se agravan: España entre los países más afectados según la ONU

Una imagen de la sequía. / Freepik
Según una investigación, la combinación de altas temperaturas, escasas precipitaciones, olas de calor y restricciones hídricas perfilan a la Península como una de las regiones más afectadas del Mediterráneo.

En los últimos dos años, el planeta ha sido testigo de una intensificación sin precedentes de las sequías prolongadas, una amenaza creciente que ya no se limita a fenómenos puntuales, sino que se presenta como una emergencia ambiental y social de escala global. Así lo alerta el informe Zonas críticas de sequía en todo el mundo 2023-2025, elaborado por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) junto con el Centro Nacional de Mitigación de Sequías (NDMC) de EE UU y el apoyo de la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (Idra).

El estudio subraya que estas sequías no son simplemente anomalías meteorológicas, sino manifestaciones concretas del avance del cambio climático, agravadas por la creciente presión sobre los suelos y los recursos hídricos. “No se trata de una simple mala racha, sino de una catástrofe global que avanza lentamente”, advierte Mark Svoboda, director del NDMC y coautor del informe. A través de una recopilación exhaustiva de datos científicos, gubernamentales y periodísticos, el informe analiza los impactos de las sequías más severas registradas recientemente en África, América Latina, el Sudeste Asiático y la cuenca mediterránea, donde España ocupa un lugar destacado.

España ha sido señalada en el informe como uno de los países mediterráneos más afectados por los efectos acumulados de la sequía. Según el documento, la combinación de altas temperaturas, escasas precipitaciones, olas de calor y restricciones hídricas han desencadenado impactos económicos y sociales de gran calado. En 2022 —el año más cálido desde que existen registros en el país—, las precipitaciones se situaron muy por debajo de la media, un patrón que continuó en 2023. En marzo de ese año, las lluvias alcanzaron apenas un 36 % del promedio histórico, mientras que en abril se registraron temperaturas de casi 39 grados centígrados.

Uno de los sectores más afectados fue el agroalimentario. La sequía provocó una caída de hasta el 50 % en la producción de aceitunas, disparando el precio del aceite de oliva a niveles históricos. Además, el informe destaca que la cantidad media de agua disponible en España se ha reducido un 12 % desde 1980, y se prevé que disminuya entre un 14 % y un 20 % más de aquí a 2050. Algunas regiones de la península podrían pasar de un clima mediterráneo a uno estepario cálido, alterando profundamente los ecosistemas y la actividad agrícola.

Una respuesta política y técnica en construcción

Ante este escenario alarmante, el Gobierno español ha adoptado un paquete de medidas valorado en 22.840 millones de euros, recogidas en los Planes Hidrológicos de Tercer Ciclo, con el objetivo de modernizar infraestructuras, optimizar el uso del agua y aumentar la resiliencia del país frente a la escasez hídrica. Entre las soluciones aplicadas se encuentran las plantas desalinizadoras, la mejora en los sistemas de riego y la reutilización de aguas residuales.

“En el Mediterráneo, gran parte del agua se destina al sector agroalimentario, por lo que es vital un uso racional y sostenible de los recursos hídricos”, explica Daniel Tsegai, experto en sequía de la CNULD. El informe insiste en la necesidad de proteger los acuíferos, restaurar cuencas hidrográficas y apostar por cultivos autóctonos adaptados al entorno como estrategias de largo recorrido.

El informe también alerta sobre los impactos sociales desproporcionados que las sequías provocan, especialmente entre mujeres y niñas en zonas vulnerables. En África Oriental, por ejemplo, el aumento de matrimonios infantiles forzados ha sido una de las consecuencias trágicas de la inseguridad alimentaria y económica generada por la falta de agua. “Es fundamental adoptar un enfoque de adaptación con perspectiva de género para evitar que las mujeres y las niñas sean aún más marginadas”, señala el documento.

En cuanto a las recomendaciones, el informe aboga por reforzar la cooperación internacional en la gestión del agua, especialmente en lo referente a cuencas transfronterizas y rutas comerciales. También destaca la urgencia de invertir en sistemas de alerta temprana y en infraestructuras resilientes que puedan resistir el estrés hídrico. El caso de Cataluña sirve de ejemplo: en algunas pequeñas comunidades, hasta el 80 % del agua se pierde debido a canalizaciones defectuosas, lo que resalta la importancia de renovar redes y aplicar tecnologías innovadoras de ahorro y distribución.

El futuro del agua en el mundo ya se ve en España

Los expertos coinciden en que lo que ocurre en el sur de Europa, y particularmente en España, es un anticipo del futuro global si no se actúa con contundencia. “España, Marruecos y Turquía son el canario en la mina de carbón para todas las economías modernas”, advierte Svoboda. En estos países ya se observa cómo las sequías no solo erosionan el medioambiente, sino también la estabilidad económica y social.

En este sentido, el informe Zonas críticas de sequía en todo el mundo no solo describe un problema, sino que ofrece una hoja de ruta: invertir en resiliencia, integrar políticas climáticas con justicia social y evitar que el acceso al agua se convierta en un factor más de desigualdad. España, según el informe, se enfrenta a una década decisiva para convertirse en referente de adaptación o ejemplo de vulnerabilidad. @mundiario