Resuelven el misterio de algunos de los estallidos de radio más poderosos
Las ráfagas rápidas de radio (FRB, por sus siglas en inglés) continúan intrigando a la comunidad científica. Descubiertas hace poco más de una década, estos fenómenos cósmicos emiten pulsos de energía extremadamente breves pero intensos en el rango de las ondas de radio, convirtiéndose en uno de los eventos más energéticos jamás observados. A pesar de los avances en su estudio, los procesos físicos que originan las FRB siguen siendo un misterio en la astrofísica moderna.
Recientemente, un equipo internacional de científicos, liderado por el Instituto Nacional de Astrofísica de Italia (INAF) y con la participación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), ha dado un paso significativo en la comprensión de las FRB. Según el estudio publicado en la prestigiosa revista Nature, la emisión persistente de radio que acompaña a algunas ráfagas rápidas de radio se origina en una burbuja de plasma, confirmando una teoría previamente propuesta.
El estudio se centró en la FRB20201124A, una ráfaga rápida de radio localizada en una galaxia a 1.300 millones de años luz de la Tierra. Este evento, detectado por primera vez en noviembre de 2020, ha demostrado ser recurrente, lo que es poco común entre las cerca de 800 FRB conocidas. Solo alrededor del 10 % de estas ráfagas repiten, lo que convierte a FRB20201124A en un objetivo de especial interés para los científicos.
Las primeras observaciones de FRB20201124A se realizaron con el radiotelescopio Very Large Array (VLA) en EE UU. Estos datos permitieron al equipo de investigación verificar la existencia de una burbuja de plasma como origen de la emisión persistente de radio. “A través de nuestras observaciones, pudimos demostrar que la emisión persistente detectada en algunas FRB se comporta como se espera del modelo de emisión nebular”, explicó Gabriele Bruni, autor principal del estudio.
Resolución óptica y radio para la investigación
Para profundizar en el análisis, se realizaron observaciones adicionales utilizando el interferómetro NOEMA en Francia y el instrumento MEGARA del Gran Telescopio Canarias (GTC). Las observaciones obtenidas con MEGARA fueron cruciales, alcanzando una resolución sin precedentes que permitió identificar la fuente compacta de la emisión de radio: la burbuja de plasma asociada a la FRB.
“Estos resultados son un claro ejemplo de cómo la combinación de la gran área colectora del GTC, junto con las capacidades de sus instrumentos, nos permite obtener resultados extraordinarios que mejoran nuestro conocimiento del Universo”, destacó Romano Corradi, director de Grantecan.
El estudio también ofrece nuevas perspectivas sobre la naturaleza del motor que impulsa las FRB. Los datos sugieren que estas ráfagas podrían estar alimentadas por un magnetar, una estrella de neutrones fuertemente magnetizada, o por un sistema binario de rayos X de alta acreción, donde una estrella de neutrones o un agujero negro "roba" materia de una estrella compañera. Los vientos generados por estos sistemas serían los responsables de crear la burbuja de plasma, estableciendo una relación física directa entre el motor de las FRB y su emisión persistente.
La investigación sobre FRB20201124A no solo ha proporcionado nuevas respuestas, sino que también ha planteado nuevas preguntas sobre la naturaleza de estas enigmáticas fuentes cósmicas. "Entender la naturaleza de la emisión persistente asociada a FRB20201124A permite añadir una pieza más al rompecabezas sobre la naturaleza de estas misteriosas fuentes cósmicas", concluyó Bruni. Estos avances marcan un hito en la astrofísica moderna y abren la puerta a futuras investigaciones que podrían desentrañar por completo el misterio de las ráfagas rápidas de radio. @mundiario
