Los orígenes de la vida animal: las esponjas marinas como candidatas primordiales

Un equipo de geoquímicos del MIT ha identificado fósiles químicos en rocas precámbricas que indican que los ancestros de las esponjas marinas fueron probablemente los primeros animales en habitar la Tierra.
Esponjas marinas. / Pexels
Esponjas marinas. / Pexels

El origen de los primeros animales de la Tierra es una de las preguntas centrales de la paleontología y la biogeoquímica. Un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences sugiere que los ancestros de las esponjas marinas podrían ocupar ese lugar primordial en la historia evolutiva.

Un equipo del MIT ha identificado “fósiles químicos” en rocas del período Ediacárico, lo que apunta a que las demoesponjas existían mucho antes de la explosión de vida compleja del Cámbrico.

Los investigadores hallaron en rocas de más de 541 millones de años compuestos químicos que solo pudieron haberse originado en organismos vivos. Su análisis sugiere que las primeras formas animales del planeta fueron los ancestros de las esponjas marinas actuales, lo que cambia la narrativa sobre cómo y cuándo apareció la vida multicelular.

El descubrimiento se basa en el análisis de esteranios, derivados estables de los esteroles presentes en las membranas celulares de organismos eucariotas. Los científicos identificaron formas específicas de estos compuestos, de 30 y 31 carbonos (C30 y C31), que son extremadamente raras y están directamente asociadas a los demospongios. Estos organismos, que hoy habitan todos los océanos del mundo como filtradores blandos y sin esqueleto de sílice, habrían dejado su huella química en sedimentos del periodo Ediacárico.

La primera pista surgió en 2009, cuando el mismo equipo detectó esteranios C30 en rocas de Omán. Sin embargo, aquellos resultados generaron controversia: algunos especialistas argumentaban que los compuestos podían tener un origen geológico o provenir de otros organismos. La nueva investigación amplía la evidencia, identificando también esteranios C31, lo que fortalece la hipótesis de que estos biomarcadores pertenecen a las primeras esponjas.

Para confirmar el hallazgo, los investigadores recolectaron muestras de Omán, India occidental y Siberia. Tras analizar los esteranios en laboratorio, los compararon con compuestos de esponjas modernas y recrearon químicamente los procesos que ocurren cuando estas moléculas quedan enterradas durante millones de años. De las ocho variantes posibles de C31 sintetizadas, solo dos coincidieron con las encontradas en las rocas, lo que descarta que fueran resultado de procesos aleatorios no biológicos.

Según el profesor emérito de Geobiología en el MIT, Roger Summons, estas primeras esponjas habrían sido de cuerpo blando y carentes de esqueleto mineral, por lo que se dificulta encontrar fósiles físicos. “Es una combinación de lo que vemos en la roca, en las esponjas actuales y lo que podemos recrear en el laboratorio. Tres líneas de evidencia que se apoyan mutuamente”, señaló.

Iman Shawar, otra de las investigadoras, destacó que el trabajo también aporta un método riguroso para autenticar biomarcadores y diferenciar señales biológicas de posibles contaminaciones. “En este estudio mostramos cómo verificar que una señal proviene realmente de la vida y no de procesos químicos no biológicos”, afirmó.

La importancia del hallazgo radica en el contexto geológico. El periodo Ediacárico, entre 635 y 541 millones de años atrás, antecedió a la explosión cámbrica, cuando surgió la mayoría de los grandes grupos animales. La existencia de esponjas en ese lapso sugiere que la vida animal comenzó mucho antes de lo que se creía, ampliando la línea temporal de la evolución multicelular.

Los resultados también refuerzan la idea de que los demospongios han conservado, hasta hoy, la capacidad de producir los mismos compuestos químicos que sus ancestros. De confirmarse en otros yacimientos, estas pruebas consolidarían a las esponjas como el grupo animal más antiguo de la Tierra.

El equipo planea expandir su investigación a más regiones del mundo para determinar con mayor precisión el momento en que aparecieron estas primeras formas animales. Aunque aún no se puede fijar una fecha exacta, el rastro químico hallado en múltiples lugares constituye una de las pruebas más sólidas de que las esponjas estuvieron entre los pioneros de la vida compleja en nuestro planeta. @mudiario

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