Las orcas del Ártico noruego perfeccionan su caza cooperativa con precisión matemática
Un estudio internacional revela complejas estrategias de caza en pareja, con división de roles y vínculos sociales duraderos, gracias a observaciones por drones en los fiordos del norte de Noruega.
Cada primavera, cuando los bancos de arenques del Atlántico se acercan a las frías aguas del norte de Noruega, una población de orcas inicia un verdadero festín submarino. Aunque estos cetáceos son capaces de cazar de forma individual, un nuevo estudio revela que su mayor efectividad se alcanza cuando trabajan en pareja. Coordinan sus movimientos con una precisión extraordinaria para aturdir a sus presas con la fuerza de sus colas. Así lo demuestra una investigación publicada en la revista Current Biology, que desvela por primera vez la sofisticada coreografía de caza cooperativa entre orcas, observada desde el aire mediante drones.
El trabajo, liderado por el Instituto de Biofísica del Consejo Nacional de Investigación de Italia (IBF), la ONG Norwegian Orca Survey y la Universidad de Hawái, documenta por primera vez cómo las orcas de las islas Andøya y Vengsøya, en el archipiélago de Vesterålen, adoptan un patrón geométrico triangular durante la fase de ataque. Nadando perfectamente alineadas y con el hocico en la misma dirección, los ejemplares más grandes propinan poderosos golpes de cola que impactan directamente sobre los densos bancos de arenques, formados por miles de peces compactos.
Los científicos denominan esta fase del ataque como “strikers” (golpeadores), en la que el golpe de la cola no es al azar: busca romper la cohesión del banco, dejando a numerosos peces aturdidos. En ese momento, entran en acción otras orcas más pequeñas que ayudan a acorralar a las presas debilitadas, completando así un elaborado proceso de caza cooperativa. Según explica el investigador Paolo Domenici, autor principal del estudio, los machos participan con mayor frecuencia en este tipo de acciones colaborativas, aunque todavía se necesitan más datos para confirmar si existe una diferencia de género sistemática.
La eficacia de esta técnica se basa en la división de tareas y en los vínculos sociales estables entre los individuos. Los vídeos capturados entre 2016 y 2017 mediante drones muestran que las orcas no ejecutan esta técnica con todos los miembros del grupo, sino en parejas que mantienen una distancia específica y constante, lo que sugiere un entrenamiento y una relación prolongada en el tiempo. Esta cooperación estratégica permite repetir y perfeccionar la maniobra, mejorando el éxito alimentario y, con ello, la supervivencia del grupo.
Un comportamiento social complejo de las orcas
Uno de los hallazgos más significativos del estudio es que la caza en pareja no se limita al cuidado de las crías o a la defensa, sino que constituye un comportamiento social complejo con un propósito alimenticio. “Hay una colaboración muy estrecha, pero solo entre dos individuos a la vez. Se colocan a una distancia muy precisa”, detalla Domenici. Esta organización social, semejante a la observada en ballenas jorobadas o en marsopas comunes, refuerza la idea de que las relaciones sociales tienen un peso clave en los comportamientos de caza en especies marinas.
Desde los años ochenta, el comportamiento alimentario de las orcas noruegas ha sido objeto de estudio a través de técnicas como la fotoidentificación. Entre las estrategias documentadas, sobresale la llamada “alimentación en carrusel”, en la que varios ejemplares colaboran para concentrar al arenque en una densa bola de peces en los primeros 20 metros de profundidad. Los golpes de cola bajo el agua permiten mantener a las presas agrupadas y vulnerables, facilitando su captura.
Los autores del estudio también subrayan que, al igual que ocurre con otros cetáceos como las ballenas jorobadas, la estructura social y la cooperación a largo plazo entre individuos resulta fundamental en la evolución de estas técnicas de caza. Las observaciones recientes de caza grupal con roles diferenciados en marsopas comunes refuerzan esta idea, lo que lleva a los expertos a replantearse el papel de la inteligencia social en el éxito ecológico de estos animales.
El estudio revela no solo la sofisticación de las estrategias alimentarias de las orcas, sino también el valor de las tecnologías como los drones para comprender comportamientos que antes eran inaccesibles. La cooperación, la precisión geométrica y los vínculos sociales duraderos emergen como elementos clave en la vida de estos cetáceos del Ártico noruego, que demuestran que la inteligencia en el reino animal se expresa tanto en el instinto como en la colaboración. @mundiario


