El misterio del invierno en el polo sur de Marte: ¿por qué es más intenso?

El planeta rojo presenta una órbita que hace que se aleje más del Sol durante el otoño y el invierno australes, alargando estas estaciones en el hemisferio sur.
Capas de dióxido de carbono congelado en la superficie marciana. / NASA
Capas de dióxido de carbono congelado en la superficie marciana. / NASA

El invierno en el polo sur de Marte es una de las temporadas más duras y extremas del sistema solar. A medida que el planeta rojo se adentra en el otoño y el invierno australes, experimenta una congelación masiva y una notable disminución en la presión atmosférica, debido a la formación de vastas capas de hielo seco (dióxido de carbono congelado) que se extienden por la superficie. Este fenómeno estacional tiene un impacto significativo en la atmósfera marciana y en la dinámica de sus polos.

Según la científica senior del Planetary Science Institute (PSI), Candice Hansen, estas variaciones estacionales entre los hemisferios de Marte están profundamente influenciadas por la diferente absorción y liberación de dióxido de carbono. En un reciente estudio publicado en la revista Icarus, Hansen y su equipo han comparado décadas de investigación con observaciones recientes del instrumento High-Resolution Imaging Experiment (HiRISE) a bordo del Mars Reconnaissance Orbiter, para entender mejor estas diferencias polares.

A diferencia de la Tierra, que tiene estaciones relativamente regulares debido a su órbita casi circular alrededor del Sol, Marte presenta una órbita mucho más excéntrica, es decir, más alargada y oblonga. Esta excentricidad hace que Marte se aleje más del Sol durante el otoño y el invierno australes, alargando estas estaciones en el hemisferio sur. En contraste, la primavera y el verano en el hemisferio sur son más cortos, lo que también contribuye a un invierno más severo.

Otra diferencia clave entre los polos de Marte radica en la topografía. El hemisferio sur de Marte está significativamente más elevado que el hemisferio norte, lo que agrava las condiciones invernales. Mientras tanto, el invierno boreal, aunque más corto, coincide con la temporada de tormentas de polvo, lo que afecta la composición y robustez del casquete polar norte, que tiende a contener más polvo y menos hielo sólido que su contraparte del sur.

Además, las características geológicas de los polos juegan un papel crucial en cómo se comporta el hielo de dióxido de carbono. En el hemisferio sur, durante el otoño, se forma una capa de este hielo que se va espesando y volviéndose translúcida a lo largo del invierno. Cuando llega la primavera, la luz solar penetra esta capa de hielo, calentando el suelo debajo y provocando un proceso conocido como sublimación, donde el hielo se convierte directamente en gas.

Este gas, atrapado bajo la capa de hielo, aumenta su presión hasta que encuentra un punto débil y escapa violentamente, creando características geológicas conocidas como araneiformes, estructuras en forma de araña que se extienden por la superficie. A medida que el gas escapa, lanza polvo oscuro a la atmósfera, que es luego dispersado por los vientos marcianos, formando patrones en forma de abanico sobre el terreno.

Este fenómeno no solo ilustra la complejidad de la meteorología marciana, sino que también subraya cómo las diferencias estacionales y topográficas entre los polos de Marte pueden dar lugar a paisajes radicalmente distintos.@mundiario

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