Marte: Curiosity detecta las moléculas orgánicas más complejas y antiguas hasta la fecha

El rover ha descubierto en un terreno arcilloso unas moléculas de carbono e hidrógeno de una complejidad sin precedentes y abre nuevas posibilidades en la búsqueda de biofirmas en el planeta rojo.
Marte. / RR.SS
Marte. / RR.SS

Mientras la humanidad sigue su curso en la Tierra, las misiones espaciales de la NASA continúan explorando incansablemente los secretos de Marte. Los rovers Curiosity y Perseverance, dotados de avanzados instrumentos científicos, siguen recopilando datos cruciales sobre la historia y la habitabilidad del planeta rojo. Esta semana, un hallazgo sin precedentes ha sacudido a la comunidad científica: la detección de las moléculas orgánicas más complejas y antiguas jamás encontradas en Marte.

El rover Curiosity, que explora el cráter Gale desde 2012, ha descubierto en un terreno arcilloso unas moléculas de carbono e hidrógeno de una complejidad sin precedentes. Según los análisis, estas moléculas contienen hasta 12 átomos consecutivos de carbono, el doble de lo que se había detectado anteriormente en Marte. Además, los investigadores han determinado que se formaron hace aproximadamente 3.700 millones de años, coincidiendo con el período en el que la vida emergía en la Tierra.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), ha sido liderado por la investigadora francesa Caroline Freissinet e incluye la participación de científicos de Francia, EE UU, España y México. Desde el Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA), el investigador Felipe Gómez destaca la relevancia del hallazgo: nunca antes se habían identificado moléculas tan largas y maduras en Marte. Estas podrían proceder de ácidos grasos con cadenas aún más extensas, similares a las que en la Tierra están relacionadas con la vida.

¿Un indicio de vida en Marte?

El descubrimiento ha reavivado el debate sobre la posibilidad de que Marte haya albergado vida en el pasado. Sin embargo, los científicos aún no pueden determinar si estas moléculas tienen un origen biológico (biótico) o si se formaron mediante procesos químicos abióticos.

“Aunque en la Tierra los ácidos grasos están vinculados a estructuras celulares, también pueden formarse sin la intervención de organismos vivos”, explica Gómez. Este dilema resalta la importancia de futuras misiones que puedan recolectar y analizar muestras marcianas con tecnología más avanzada.

Independientemente de su origen, la presencia de estas moléculas sugiere que el suelo marciano ha logrado preservar compuestos orgánicos durante miles de millones de años, lo que refuerza la hipótesis de que podrían existir biofirmas aún por descubrir.

Marte: un archivo geológico del pasado planetario

La excepcional conservación de estas moléculas en rocas arcillosas se debe, en gran medida, a la inactividad geológica de Marte y a su clima extremadamente frío y seco. La muestra analizada proviene de un mudstone, un tipo de roca sedimentaria que se forma por la compactación de fangos y sedimentos en un entorno acuático.

“Este tipo de depósitos son ideales para la conservación de materia orgánica. Su presencia sugiere que, en el pasado, Marte tuvo condiciones favorables para la química prebiótica”, señala el investigador español.

El descubrimiento también tiene implicaciones para la búsqueda de vida en otros entornos extremos dentro y fuera del Sistema Solar. En este sentido, las investigaciones realizadas en ambientes hostiles de la Tierra, como el río Tinto en España, han sido clave para perfeccionar los protocolos de identificación de moléculas orgánicas en Marte.

El futuro de la exploración marciana

El hallazgo de Curiosity refuerza la importancia de las próximas misiones a Marte. En 2028, la Agencia Espacial Europea (ESA) tiene previsto lanzar ExoMars, un rover diseñado para buscar señales de vida pasada mediante perforaciones en el subsuelo marciano. Más adelante, a principios de la década de 2030, la misión Mars Sample Return de la NASA y la ESA traerá a la Tierra muestras del planeta rojo para un análisis más exhaustivo.

Además, la exploración planetaria se expandirá más allá de Marte. La misión Dragonfly, prevista para la década de 2030, explorará Titán, la mayor luna de Saturno, con un instrumento similar al SAM de Curiosity, en busca de compuestos orgánicos y posibles condiciones habitables.

El descubrimiento de estas complejas moléculas orgánicas en Marte marca un hito en la exploración espacial. Aunque su origen sigue siendo un misterio, su existencia demuestra que el planeta rojo pudo haber tenido condiciones químicas adecuadas para la vida en el pasado remoto.

Con cada nueva misión, la ciencia se acerca un poco más a responder una de las preguntas más trascendentales de la humanidad: ¿estamos solos en el universo? @mundiario

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