Detectan el primer “latido” de una estrella de neutrones recién nacida en una explosión cósmica

El hallazgo de un “pulso” en medio de un estallido de rayos gamma ofrece la evidencia más clara hasta ahora del nacimiento de un magnetar y redefine el debate sobre los motores centrales de las explosiones más luminosas del universo.
Representación artística de un magnetar. / NASA - ESA
Representación artística de un magnetar. / NASA - ESA

El mundo de la astrofísica acaba de registrar un acontecimiento excepcional: el “primer latido” de una estrella de neutrones recién formada. Un equipo internacional de investigadores, con participación destacada de la Universidad de Hong Kong, detectó una señal periódica de apenas 160 milisegundos en el estallido cósmico GRB 230307A, uno de los más brillantes jamás observados. Se trata de la prueba más directa hasta la fecha de que, en algunos casos, estas explosiones no dan lugar de inmediato a un agujero negro, sino a un magnetar en rotación extrema.

El fenómeno se inscribe en un viejo debate de la astrofísica. Qué sucede en el núcleo de los estallidos de rayos gamma (GRB, por sus siglas en inglés), que durante segundos pueden eclipsar todo el firmamento de alta energía. Hasta ahora, los modelos señalaban dos escenarios: el colapso instantáneo hacia un agujero negro o la supervivencia temporal de una estrella de neutrones altamente magnetizada. La observación del “latido” inclina la balanza a favor de la segunda hipótesis.

El GRB 230307A, registrado por los satélites chinos GECAM-B y GECAM-C junto con el observatorio Fermi de la NASA, fue excepcional no solo por su intensidad, sino por su duración: cerca de un minuto, cuando lo habitual en fusiones de estrellas compactas es menos de dos segundos. Esta anomalía llamó la atención de los investigadores y abrió la puerta a un análisis minucioso de más de 600.000 registros de datos.

El resultado fue una oscilación cuasi-periódica de 909 Hz, equivalente a casi mil giros por segundo. Según explicó Run-Chao Chen, estudiante de doctorado de la Universidad de Nankín y primer autor del artículo publicado en la revista Nature Astronomy, este hallazgo equivale a escuchar “el primer latido de una estrella recién nacida”. La metáfora no es casual: por primera vez, un magnetar mostró su firma rotacional de manera inequívoca en medio de una explosión cósmica.

El carácter fugaz de la señal plantea nuevos interrogantes. Solo fue visible durante 160 milisegundos, lo que los teóricos atribuyen a la dinámica del chorro relativista. La rápida rotación del magnetar habría imprimido un pulso en la emisión gamma, pero este desapareció al estabilizarse la geometría del flujo. Dicho de otro modo, la simetría del chorro ocultó el pulso casi tan pronto como apareció, dejando una ventana única de observación.

El trabajo también da respaldo empírico a teorías formuladas hace más de una década, que postulaban que ciertos GRB son impulsados por chorros dominados por campos magnéticos en lugar de materia. El “latido” detectado encaja con esta descripción y fortalece la idea de que los magnetares recién nacidos pueden actuar como motores cósmicos de enorme potencia.

Más allá del caso puntual, el descubrimiento marca un antes y un después en la investigación de estos fenómenos extremos. Hasta ahora, la naturaleza de los motores centrales de los GRB debía inferirse de los resplandores posteriores o de simulaciones teóricas. Esta es la primera vez que se obtiene un rastro directo de la rotación de un magnetar en acción.

El impacto científico es amplio. Permite establecer un puente entre las observaciones de rayos gamma, las ondas gravitacionales y la física de estrellas compactas, en lo que se conoce como astronomía multimensajero. Cada nueva detección de pulsos similares acercará a los investigadores a comprender mejor la evolución de los objetos más densos y energéticos del universo.

El equipo internacional prevé extender la búsqueda a otros estallidos brillantes, con la expectativa de encontrar más señales fugaces que confirmen el patrón. Con la próxima generación de observatorios espaciales, los científicos esperan captar con mayor frecuencia estos “latidos cósmicos” que, aunque breves, encierran información crucial sobre las condiciones extremas del cosmos. @mundiario

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