La clave en las redes sociales: juntos pero no revueltos

En la era digital, es fácil confundir la cantidad con la calidad. Muchos profesionales acumulan miles de contactos, pero ¿cuántas de esas relaciones generan conversaciones productivas, intercambio de ideas o aprendizaje mutuo?
Un hombre con su móvil. / Pixabay.
Un hombre con su móvil. / Pixabay.

Una de las preguntas que merecen contestación es: ¿cuántos contactos, de todos los que poseemos, son realmente valiosos?

En particular nos referimos a las redes sociales de elevado acento empresarial, aunque se hacen diferentes tipos de negocios en todas ellas. Así, hay una buena diversidad de redes que se encuentran entre las más utilizadas en el mundo.

Todas ellas nos permiten establecer conexiones con colegas, líderes de opinión, reclutadores y expertos en diversas industrias. Pero, ¿cuántas de estas conexiones son realmente significativas?

La realidad es que muy pocas. Probablemente estemos “conectados” de verdad con un 0,15 % de nuestros contactos. Es decir, solo con un puñado de personas con quienes mantenemos un diálogo enriquecedor y bidireccional.

El ruido en las redes sociales: liderazgo “humano” y frases sin contenido

Uno de los problemas más evidentes es el exceso de publicaciones genéricas, poco rigurosas o simplemente irrelevantes, las cuales curiosamente son las más visitadas y compartidas. Conceptos como el liderazgo “humano” o la felicidad en el trabajo suelen presentarse de forma superficial, sin sustancia ni aplicación real. 

Además, estas redes se han convertido en un lugar donde las frases motivacionales vacías abundan, muchas veces más cercanas a la conspiración que a la inspiración. Este tipo de contenido, lejos de aportar valor, genera ruido y un eco enfermizo que dificulta encontrar publicaciones realmente interesantes.

La importancia de una buena poda digital

Así como el cerebro elimina conexiones neuronales innecesarias para optimizar su rendimiento, nosotros también deberíamos hacer una “poda” en nuestras redes. Esto significa ser más selectivos al aceptar o enviar solicitudes de conexión, evitando agregar personas solo por inflar la lista de contactos. También implica eliminar aquellas conexiones con las que nunca interactuamos o cuyo contenido no nos aporta nada valioso.

Por ello, si queremos que las redes sean unas herramientas de aprendizaje y crecimiento personal y profesional, podemos seguir estos consejos:

1. Priorizar la calidad sobre la cantidad. No se trata de tener más contactos, sino de tener los adecuados.

2. Interactuar con publicaciones valiosas. Comentar y compartir ideas en posts de personas que aportan conocimiento real.

3. Eliminar contactos irrelevantes. Si no generan valor en tu feed ni en tus conversaciones, ¿para qué mantenerlos?

4. Publicar contenido útil. En lugar de compartir frases genéricas, es mejor aportar análisis, experiencias o conocimientos específicos.

5. Ser estratégico en la aceptación de solicitudes. Antes de aceptar una nueva conexión, preguntarse: “¿es alguien con quien podría intercambiar ideas interesantes?”.

Las redes sociales pueden ser unas herramientas poderosas o unas fuentes de ruido digital, dependiendo de cómo lo usemos. La clave está en construir una red de contactos auténticos y valiosos, en lugar de acumular nombres sin propósito, siempre y cuando ese no sea el propósito.

Al final, lo importante no es la cantidad de conexiones, sino la calidad de las conversaciones que generamos con ellas y el tiempo que pasemos en ellas. Como sabe, este concepto cualitativo es extraordinariamente subjetivo. Tanto que lo que resulta interesante para uno, carece de interés para otro. Así que, en definitiva, hay sitio para todos. Por ello, lo recomendables es aplicar eso de: Juntos pero no revueltos. @mundiario

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