China lanza el último módulo para terminar su propia estación espacial

Despegue de Mengtian, segmento de la estación espacial china Tiangong. / RR.SS.

Pekín ha conseguido despegar satisfactoriamente el último segmento para la construcción de su propia plataforma orbital sobre la Tierra.

China ha lanzado con éxito el último módulo que formará parte de su propia estación espacial en construcción, Tiangong, un segmento exclusivamente diseñado para la investigación científica y el deporte, que finalizará con el acoplamiento de este masivo, algo que se espera que ocurra antes de que termine el año.

Un cohete Larga Marcha-5B Y4 ha despegado de la base de lanzamiento de Wenchang, ubicada en la provincia sureña de Hainan en China, para elevar al espacio exterior el módulo de laboratorio Mengtian, según informaron las autoridades espaciales chinas y las agencias de noticias estatales del país.

Unos pocos minutos después de su despegue, el módulo Mengtian se separó del cohete para entrar en órbita. Está previsto que siga una trayectoria que le guíe directamente hasta donde están los otros dos segmentos del Tiangong. El laboratorio deberá acoplarse a la etapa central de la plataforma espacial, conocida como Tianhe, que es donde están los taikonautas (astronautas chinos), que arribaron a la nave en junio para una misión tripulada de seis meses en órbita.

El laboratorio Mengtian será la última parte que se le añada al “palacio celestial”, como se llama la plataforma en mandarín, que planea unirse a Tianhe y al otro segmento Wentian, para darle su característica forma de “T” que tiene en los diseños chinos. Este tercer módulo será exclusivamente de trabajo y de recreación deportiva, mientras que los otros dos son dormitorios y áreas comunes.

El deseo de Pekín

El montaje de Tiangong ha necesitado de unas 11 diferentes misiones, muchas de ellas no tripuladas, como la de este lunes en la que se aprovechó el envío de tecnología puntera hasta el espacio. Mengtian tiene una longitud de 17,8 metros y un diámetro de 4,2 metros, además, para el momento del lanzamiento pesaba unas 23,3 toneladas.

Con este lanzamiento se traza la recta final para echar a andar la plataforma orbital china, un deseo de Pekín desde que la NASA rechazara que su agencia espacial formara parte de la Estación Espacial Internacional (EEI), principalmente por los vínculos y presencia militar, por lo que el gigante asiático ha quedado aislado de poder ser parte del proyecto y ser aliado de la Unión Europea, Japón, Canadá y Rusia en la materia.

El Palacio celeste chino busca comenzar sus funciones en los próximos años, con un peso de unas 70 toneladas orbitando a 400 kilómetros de la Tierra, y una vida útil no menor de una década. Para 2024 es probable que sea la única estación espacial operativa, si es que se cumplen los planes para abandonar la EEI. @mundiario