Las voces de las víctimas de los nazis son escuchadas 75 años después

Científicos de la Universidad de Akron de Ohio (UA) han logrado reproducir unas cintas antiguas en las que se escucha cantar a los prisioneros del Holocausto Nazi.

Víctimas del Holocausto. /RR.SS.
Víctimas del Holocausto. / Segundaguerramundial.com

El peor genocidio, el más terrible, sanguinario y cercano al actual siglo; fue un ataque en contra del pueblo judío por parte del régimen dictatorial de Adolf Hitler. Fue el asesinato de más de 6 millones de judíos y las pérdidas por parte de los beligerantes, las Potencias del Eje (Alemania, Japón, Italia, Hungría, Rumania y Bulgaria) y los Aliados (China, Polonia, el Imperio Británico, Francia, la Unión Soviética y Estados Unidos), de unas 50 millones de personas entre civiles y soldados.

La sangrienta historia de la humanidad

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Cementerio de Buchenwald. / Wikipedia

Ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial en 1939, la peor época de la humanidad, en la que se vieron implicadas todas las potencias, iniciada por la ambición de un hombre y sus ciegos seguidores. Seis años fueron necesarios para que el mundo estuviera en “paz”, y para que los implicados descubrieran lo que habían hecho, en Alemania las fuerzas de los Aliados observaron con sus propios ojos el horror que pasaron los judíos dentro de los campos de concentración.

A los alemanes de Hitler no les bastó con quitarles su libertad o asesinarlos rápidamente y sin sufrimiento; las muertes de las víctimas estuvieron llenas de dolor. Sus captores utilizaron distintos métodos como el ahorcamiento, los golpes, el trabajo forzado, el hambre, el maltrato constante, la asfixia con gas venenoso, la tortura médica y los experimentos altamente dañinos.

Se decía que durante los trabajos y entre torturas, los alemanes les ordenaban cantar. Esto lo comprobó el psicólogo David Border, quien se encargó en 1946, de viajar por el mundo en búsqueda de los supervivientes de la horrible masacre, quería que su voz fuera escuchada y que la humanidad recordara la atrocidad que había pasado. Se cree que grabó a más de 130 personas en unos 9 idiomas y con un número superior a 120 horas de grabación.

El descubrimiento de las cintas

Por años estas grabaciones se creían perdidas, lo cierto es que una parte había terminado en el Centro para la Historia de la Psicología Nicholas y Dorothy Cummings, perteneciente a la Universidad de Akron, las cintas se encontraban en contenedor en malas condiciones y mal etiquetado.

El carrete son las voces de las víctimas, en donde se escuchan las melodías que los nazis los obligaban a cantar en alemán y hebreo durante sus trabajos forzados. Recibe el nombre de ‘Canciones de Henonville’ y el director del centro, David Baker expresó que “es increíble que podamos dar al mundo la melodía de una canción cantada por los condenados a muerte a través de un trabajo forzado durante uno de los horrores más indescriptibles del siglo XX”.

Pasó más de un año hasta que la Universidad pudiera recuperar las voces de las víctimas, puesto que las mismas eran muy antiguas y no contaban con una grabadora que pudiera reproducirlas. Buscaron la ayuda del productor multimedia de Akron, James Newhall que a su vez hizo todo lo que estuvo entre sus manos para encontrar el aparato justo, hasta que una de sus compañeras, Litsa Varonis encontró el modelo por eBay, esta mujer decidió comprarla y donarla a la UA.

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Judíos de Hungría que eran dirigidos al campo de exterminio de Auschwitz. / Wikipedia 

Pero aun así, la grabadora no estaba del todo dispuesta para las viejas cintas, así que el esposo de Litsa, Orestes Varonis, ayudó a Newhall a llevarla al punto justo en que necesitaban a la grabadora. Luego de esto pasó a manos de Jon Endres, otro productor multimedia de Cummings, que se encargó de pasar las grabaciones a un formato digital.

Así todas estas personas le dieron un voz a unas victimas que fueron marginadas y despojadas de su propia humanidad, el descubrimiento decidieron compartirlo con el mundo, en especial con el Museo Memorial del Holocausto de los Estados Unidos, ubicado en Washington DC, el personal de este museo se encargó de traducirlas y a cambio, el Akron, donó una copia digitalizada que puede ser escuchada por sus visitantes.

Barker ha asegurado que investigadores del mundo han querido escucharlas y se alegra, puesto que las cintas “dan al mundo una mejor comprensión de las circunstancias y experiencias de los testigos de uno de los capítulos más oscuros de la humanidad”.

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