El verano con el que uno sueña tiene mejor gusto si se saborea en Panxón

Templo Votivo del Mar. / Fernando Gainzarain
Templo Votivo del Mar. / Fernando Gainzarain

Una situación privilegiada y un clima benigno hacen que Panxón, una localidad que mezcla su tradición pesquera con la vocación turística, sea un pueblo ideal para disfrutar de un descanso temporal o vitalicio.

El verano con el que uno sueña tiene mejor gusto si se saborea en Panxón

Una situación privilegiada y un clima benigno hacen que Panxón, una localidad que mezcla su tradición pesquera con la vocación turística, sea un pueblo ideal para disfrutar de un descanso temporal o vitalicio.

 

Quería escribir algo sobre Panxón, pero me va a ser difícil porque quiero concentrar en tres párrafos todas las bondades de este lugar que me ha proporcionado tan agradables vivencias que con ellas podría completar un libro. Desde hace más de 25 años en mi familia hemos vivido con una fecha señalada en el calendario, el 23 de junio, el día de la hoguera de San Juan en la playa de Panxón, ahí comienza el verano de verdad, verano que se vive con intensidad en este agradable pueblo marinero, con lonja y puerto deportivo, con buen clima, abrigado del norte, con buena oferta gastronómica, fiestas y romerías, eventos culturales, actuaciones al aire libre, actividades lúdicas y cercanas a la naturaleza como rutas de senderismo o a caballo, y un sinfín de cosas más para no desperdiciar ni un momento.

Si bien es cierto que Panxón triplica su población en verano, no es solo un pueblo de veraneo ya que por su cercanía a Vigo y por mantener una estructura de servicios muy completa, es núcleo de primera residencia, además de los propios lugareños, de mucha gente que ha echado raíces en este lugar de inviernos suaves. Jóvenes parejas que inician su vida juntos, familias con trabajo o negocio en Vigo y jubilados de muy diversa procedencia enamorados de este rincón completan la población estable de Panxón. Por algo será.

El insigne arquitecto Antonio Palacios plantó en Panxón una de sus obras más renombradas, el Templo Votivo del Mar, consagrado a la Virgen del Carmen, que junto a los restos del Arco Visigótico son símbolos de este pueblo. El Club Náutico de Panxón mantiene actividad para sus socios durante todo el año. Viviendo en Panxón se puede estar lejos del agobio de la gran ciudad pero disfrutar de sus conciertos y representaciones teatrales, se tiene el aeropuerto más cerca que muchos vigueses, la autopista llega hasta la misma playa, en Patos se puede gozar del surf codeándose con figuras de talla mundial y los paseos trufados con una escala en cualquier terraza al atardecer no tienen precio.

Por los años vividos y los lugares habitados me he dado cuenta de que donde invierte un orensano no es mal lugar para gastarse los cuartos y tengo que decir que en Panxón hay unos cuantos. Hoy he tenido que tirar de un párrafo adicional para acabar diciendo: “Panxón, ¡cuánto te voy a echar de menos!”

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