Las universidades de España luchan por cerrar la brecha en inteligencia artificial

El déficit de profesionales especializados afecta a la competitividad del país y podría costar hasta 14.500 millones de euros anuales.
Una persona tecleando un ordenador. / Cedida.
Una persona tecleando un ordenador. / Cedida.

La inteligencia artificial (IA) y la ciencia de datos se han convertido en sectores clave para la economía española, pero la falta de profesionales especializados amenaza con frenar su crecimiento. Según un estudio de IndesIA, en 2023 quedaron sin cubrir 5.000 ofertas de trabajo en estas disciplinas, lo que representa un 15% de las vacantes en ciencia de datos y un alarmante 50% en inteligencia artificial. Esta carencia de talento podría estar costando al país hasta 14.500 millones de euros anuales, equivalente al 1,3% del PIB.

El problema radica en la brecha entre la oferta académica y las necesidades del mercado. Las universidades intentan adaptarse, pero el proceso es lento, especialmente en el sector público. En la actualidad, solo 33 de las más de 90 universidades españolas ofrecen programas en Ingeniería de Datos o Inteligencia Artificial, y aunque varias han anunciado nuevos grados para los próximos años, la falta de docentes especializados y la burocracia ralentizan su implantación.

Mientras tanto, el sector empresarial enfrenta dificultades para retener a los profesionales cualificados. La alta demanda provoca que los expertos cambien de empresa cada 1,7 años, impulsados por mejores oportunidades laborales.

La media salarial a los cuatro años de titularse es de 34.191 euros, con un 40% de profesionales superando los 36.000 euros. Además, muchas compañías han flexibilizado el teletrabajo, permitiendo mayor conciliación y atrayendo talento.

Los estereotipos de la profesión

La desigualdad de género también es notoria: solo el 18% de los estudiantes de Informática son mujeres, aunque en programas de Ciencia de Datos la cifra se eleva al 35%. Factores como los estereotipos de la profesión y la percepción de un entorno predominantemente masculino influyen en esta disparidad.

Para reducir la brecha formativa, empresas y universidades están colaborando mediante programas de mentorización, hackathons y la inclusión de empleados del sector como docentes. Sin embargo, la formación de nuevos expertos requiere tiempo, y hasta 2030 no se espera un equilibrio entre la oferta y la demanda laboral en estos campos. Mientras tanto, muchas empresas recurren a la reconversión de profesionales de IT y otras ingenierías, que pueden adaptarse en un año sin necesidad de cursar un máster.

La IA y la ciencia de datos representan el futuro del sector tecnológico en España, pero sin una estrategia eficaz para formar talento, el país podría quedar rezagado en la carrera por la innovación y el desarrollo digital. @mundiario

Comentarios