Túnez desplaza a Libia como el principal puerto de migración de África hacia Europa

Las autoridades comunitarias de la Unión Europea ponen el foco en el aumento de los naufragios en el Mediterráneo de pateras que parten desde las costas tunecinas.

Migrantes en el Mediterráneo / El Clarín
Migrantes en el Mediterráneo / El Clarín

En los últimos meses, la cifra de naufragios de embarcaciones repletas de migrantes partiendo de las costas tunecinas hacia Europa ha aumentado de manera alarmante. El más reciente de estos incidentes, que resultó en la trágica pérdida de 41 vidas cerca de la isla italiana de Lampedusa, tuvo lugar la semana pasada, aunque la noticia salió a la luz este miércoles.

Este repunte en la mortalidad en naufragios en pateras es el resultado directo de una tendencia que se ha observado desde el comienzo del año: Túnez se ha transformado en el principal punto de partida de la ruta migratoria mediterránea hacia la Unión Europea. Esta nueva posición desplaza a Libia, que había asumido ese papel en los últimos cinco años.

De acuerdo con datos filtrados por el Ministerio del Interior italiano a la publicación Agenzia Nova, durante los primeros seis meses del año, al menos 34.761 migrantes llegaron a las costas italianas desde Túnez, superando los 27.859 que zarparon de Libia. Esta cifra casi quintuplica los datos del mismo período del año anterior, cuando los migrantes procedentes de Túnez no superaron los 7.000. El pasado julio, el flujo de naves desde el pequeño país magrebí se intensificó aún más, alcanzando un récord de llegadas: 20.000 personas en un solo mes.

“En las últimas semanas, hemos observado una gran cantidad de embarcaciones partiendo de Túnez. Solo durante el último fin de semana, aproximadamente 2,000 personas abandonaron el país”, confirma Òscar Camps, director de la ONG catalana Pro Activa Open Arms, quien ha estado en el Mediterráneo central durante varias semanas a bordo de una nave de rescate. La isla de Lampedusa, ubicada a solo 180 kilómetros de la ciudad tunecina de Sfax y a unos 300 kilómetros de Trípoli, la capital libia, suele ser el punto principal de desembarque para estos migrantes.

Aumentan los naufragios en el Mediterráneo

Las estimaciones indican que alrededor de 90.000 migrantes han llegado a las costas italianas en 2023, una cifra que duplica la del año anterior, situando a Italia a la cabeza de los países receptores dentro de la Unión Europea. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Italia ha acogido a más del 65 % de los migrantes que han llegado a Europa de manera irregular este año. En consecuencia, la ruta del Mediterráneo Occidental se mantiene como la más transitada.

A diferencia de Túnez, en Libia, especialmente en su mitad oriental, se han intensificado las medidas para controlar los flujos migratorios. Según informes de las agencias de noticias internacionales, las autoridades de la región oriental, lideradas por el general Jalifa Hafter y con gran autonomía respecto al Gobierno de Trípoli, han deportado a miles de migrantes procedentes del África subsahariana, Egipto, Bangladesh y Pakistán.

Las cifras proporcionadas por el Gobierno italiano que indican que Túnez ha superado a Libia coinciden con las estimaciones de Romdhane Ben Amur, investigador del Foro Tunecino para los Derechos Económicos y Sociales (FTDES) especializado en migraciones. Según Ben Amur, “Italia no comparte públicamente datos sobre los países de origen de las embarcaciones, pero sí sobre las nacionalidades de los migrantes acogidos.

A partir de ahí, se puede deducir con bastante certeza que Túnez ha superado a Libia como punto de partida hacia Europa”. Las nacionalidades más comunes declaradas este año por los migrantes a las autoridades italianas son guineana (12 %), marfileña (11 %), egipcia (8 %) y tunecina (7 %).

Ataques racistas en Túnez

Ben Amur señala dos razones que explican el aumento repentino de las salidas desde Túnez. “En primer lugar, ha habido un aumento de migrantes cruzando clandestinamente desde Argelia, facilitado por la permisividad de la policía argelina. Muchos migrantes han redirigido su ruta hacia Túnez después de que otras rutas, como las Islas Canarias o la ruta balcánica, se cerraran", explica el investigador.

Además, atribuye este cambio de tendencia a un discurso pronunciado por el presidente tunecino, Kais Said, en febrero pasado ante el Consejo de Seguridad Nacional. “Muchos migrantes subsaharianos que vivían temporalmente en Túnez para trabajar y ahorrar para su viaje a Europa, decidieron acelerar sus planes migratorios debido a los ataques racistas desencadenados por las declaraciones de Said", asegura Amur.

A principios de julio, una nueva ola de ataques racistas ocurrió en la ciudad de Sfax, donde reside la mayor comunidad de migrantes subsaharianos del país. “La visita del presidente aquí estimuló nuevos ataques. En un enfrentamiento murió un joven tunecino y la situación se volvió aún más tensa. Los días siguientes, la policía deportó a más de 1.500 personas a las fronteras con Libia y Argelia”, recuerda Franck Yotedje, director de la ONG Africa Intelligence en Sfax.

La UE pone el foco en Túnez

El aumento en los flujos migratorios desde Túnez ha llevado a un mayor interés por parte de las autoridades europeas e italianas en el país magrebí. El 16 de julio, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto con los primeros ministros de Italia, Giorgia Meloni, y de Países Bajos, Mark Rutte, viajaron a Túnez para firmar un acuerdo de “partenariado estratégico”.

Este acuerdo busca ser un modelo para otros países del Norte de África y se enfoca principalmente en la cooperación para controlar los flujos fronterizos. Como parte de este acuerdo, Bruselas proporcionará 105 millones de euros a Túnez para fortalecer sus capacidades en este ámbito. Además, la UE tiene previsto otorgar otros 150 millones de euros en apoyo presupuestario y se compromete a añadir 900 millones de euros más, condicionados a la firma de un crédito con el FMI.

En resumen, el aumento de los naufragios de migrantes desde Túnez hacia Europa se ha convertido en una preocupante tendencia. Esta transformación en el flujo migratorio tiene múltiples causas, desde la permisividad de las autoridades argelinas hasta el cambio de tendencia tras declaraciones controversiales del presidente tunecino.

Además, se sugiere que factores como la explotación de migrantes en acuerdos clandestinos y la falta de seguridad en las embarcaciones han contribuido a la trágica pérdida de vidas en el mar. Como resultado, se ha intensificado la atención europea en Túnez, y el país busca cooperar con la UE para abordar los desafíos de los flujos migratorios. @mundiario

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