Trump exige disculpas de la obispa que pidió misericordia hacia las personas LGBT y migrantes
En el marco del servicio interreligioso de investidura celebrado en la Catedral Nacional de Washington, la obispa episcopal Mariann Budde hizo un llamado directo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que muestre misericordia hacia las personas LGBTQ+ y los trabajadores migrantes indocumentados. La intervención de Budde, marcada por un tono de inclusión y compasión, generó una respuesta inmediata y polémica por parte del exmandatario.
Durante su sermón, Budde recordó las creencias religiosas de Trump y lo instó a reflexionar sobre su trato hacia los grupos más vulnerables. "Has sentido la mano providencial de un Dios amoroso. En nombre de nuestro Dios, te pido que tengas misericordia de las personas en nuestro país que ahora están asustadas", expresó la obispa en un mensaje directo y emotivo.
Trump reaccionó con dureza, calificando a Budde como una "radical de izquierda" en su plataforma Truth Social. "Esta pseudo-obispa habló en el Servicio Nacional de Oración y demostró ser desagradable en su tono y no fue ni convincente ni inteligente (...) Ella y su iglesia le deben al público una disculpa!", escribió el mandatario.
El servicio interreligioso, una tradición que data de 1933, reunió a líderes de diversas religiones, incluyendo el judaísmo, el islam, el budismo y el hinduismo, bajo un mensaje de unidad nacional. Sin embargo, la ausencia de varios representantes evangélicos conservadores, quienes han sido algunos de los partidarios más fervientes de Trump, marcó una diferencia notable respecto a ediciones anteriores.
Robert Jeffress y Paula White-Cain, figuras clave en el círculo evangélico de Trump, estuvieron presentes, pero no participaron como oradores. Esta decisión parece alinearse con el enfoque del evento, cuyos organizadores buscaron centrarlo en la unidad y el bienestar de la nación más allá de las divisiones partidistas.
Las políticas de Trump
El Gobierno de Trump ha sido señalado por endurecer las políticas migratorias y retirar protecciones para las personas transgénero, medidas que han generado preocupación en diversos sectores religiosos por la vulnerabilidad de estas comunidades y el creciente impulso de ideales intolerantes. Budde ha sido una de las voces más críticas hacia el presidente, denunciando en su momento su "retórica racializada" y su papel en los disturbios del 6 de enero de 2021.
En junio de 2020, Budde también expresó su indignación después de que Trump sostuviera una Biblia frente a la Iglesia Episcopal de San Juan durante una sesión fotográfica en medio de las protestas por la muerte de George Floyd. La obispa criticó sus acciones como políticamente motivadas y contrarias a la misión de la Iglesia, afirmando que la Biblia no debería ser utilizada como un accesorio para fines políticos. Enfatizó que la visita de Trump se llevó a cabo sin previo aviso y que no se comprometió en oración ni reconoció el dolor que sentían las comunidades de color en un momento de agitación nacional.
Este incidente ha sido un punto de fricción constante entre la obispa y el republicano, quien ahora vende su propia colección de "Biblias americanas".
The so-called Bishop who spoke at the National Prayer Service on Tuesday morning was a Radical Left hard line Trump hater. She brought her church into the World of politics in a very ungracious way. She was nasty in tone, and not compelling or smart. She failed to mention the…
— Donald J. Trump Posts From His Truth Social (@TrumpDailyPosts) January 22, 2025
El sermón de Budde que se ha hecho viral incluyó lecturas bíblicas que promovían compasión y cuidado hacia los más necesitados, como Deuteronomio 10:17-21, que exhorta a cuidar a huérfanos y viudas. A pesar de la tensión, otros líderes religiosos buscaron mantener un tono conciliador y centrado en la unidad nacional.
El servicio concluyó con interpretaciones musicales que incluían piezas como Ave María y America the Beautiful, algunas de las favoritas de Trump. Mientras agradecía a los líderes religiosos que participaron, el presidente evitó cualquier interacción con Budde, subrayando la tensión que marcó el evento.@mundiario

