Una víctima del tráfico de órganos padece actualmente el abandono social e institucional

Facundo Suarez padeció el abandono de persona en su más amplia expresión
Facundo Suarez padeció el abandono de persona en su más amplia expresión.

El argentino Facundo fue abandonado por su madre, padeció del abuso de los poderosos al ser víctima del tráfico de órganos y finalmente sufre el abandono institucional de toda una sociedad.

Una víctima del tráfico de órganos padece actualmente el abandono social e institucional

Damos continuidad al artículo La vida de un niño argentino que fue víctima del abandono y del tráfico de órganos publicado en MUNDIARIO en octubre pasado y en el que se desarrolló la historia de Facundo Sebastián Suárez Torres, un joven que habita en la provincia norteña de Santiago del Estero y que fuera víctima del tráfico de órganos. Este tipo de práctica es un ilícito que deviene de la trata de personas y que encuentra en “humanos” muy oscuros las bases para un negocio muy lucrativo.

Es evidente que aquellas personas que operan en la oscuridad, y con total impunidad, lo realizan bajo la connivencia de algunos dirigentes que solo buscan beneficiarse con sumas siderales de dinero a costa del sufrimiento de otros. Dentro de estas operatorias pueden destacarse la trata de personas, la venta de estupefacientes o inclusive el tráfico de órganos; este último, un ilícito que en América Latina es otro de los flagelos que parece estar dormido y que afecta a un buen número de víctimas, especialmente en el norte argentino y en el límite con Bolivia.

Como para graficar esta foto y poner en escena una aberrante situación que padecen o han padecido muchos seres de este planeta expuse el caso de Facundo, un  joven de Las Termas de Río Hondo, en la provincia de Santiago del Estero, Argentina. Su historia, es una de abandono en lo más amplio de la expresión, se inicia a sus 6 meses de vida cuando su madre lo deja con su padre, un vendedor ambulante que para poder alimentar a sus hijos debía salir todos los días a la calle. El hombre, temiendo dejar solos a sus niños y a mediados de 1997, los ingresó en el Hogar Escuela de dicha ciudad donde los visitaba y seguía pendientes de ellos sin perder jamás la relación de padre e hijos. Luego, por diferentes circunstancias, fue llevado a otro hogar de la ciudad capital de Santiago del Estero. Una vez allí comenzó lo más doloroso de la historia al sufrir todo tipo de maltratos, donde vivían como en un servicio penitenciario, lugar en el que presenció abusos sexuales hacia otros internos e incluso él fue víctima del tráfico de órganos.

Facundo junto a su papá en el humilde barrio Salitre, en Las Termas de Río Hondo, Argentina.

Facundo junto a su papá en el humilde barrio Salitre, en Las Termas de Río Hondo, Argentina.

Este tema es una práctica abominable de explotación entre los hombres, en donde unos buscan continuar con sus vidas y otros ganar dinero pero siempre en desmedro de, en este caso niños, quienes deberían ser cuidados por las instituciones del Estado. Es una problemática a la que se la puede considerar tabú, que nos debería hacer reflexionar y preguntarnos como sociedad ¿qué estamos haciendo?, ¿cómo es posible que esto siga ocurriendo?, ¿qué negociados existen detrás de la extirpación de órganos?, ¿qué “humano” puede ser parte de una mafia dedicada a este  aberrante negocio?, ¿es posible realizar acciones de esta índole sin contar con la tecnología adecuada y sin la infraestructura humana? Las respuestas parecen no existir, y las medidas tampoco, a pesar que la trata de personas como una forma de explotación humana,  tienen aristas como el tráfico de órganos.

A modo de conclusión, considero que este flagelo debería ser debatido haciendo  énfasis en que sea conocido por la sociedad. En mi opinión, son muchos los que aún no aceptan que es una problemática que existe, o en su defecto no le dan la importancia que se merece. La realidad es muy distinta,  pues mucha gente ha sido asesinada y/o secuestrada solo para robarles sus órganos sin importar si son niños, adultos o ancianos; quienes practican este tipo de ilícitos solo los moviliza la avaricia por el dinero sin importarles el daño que ocasionan.

A su vez, el Estado puede evitar el comercio de órganos al mejorar las condiciones de vida de la población, dando igualdad de oportunidades a ricos y pobres principalmente en relación a la salud, luchando o erradicando la pobreza extrema y sobre todo que las instituciones del Estado y dedicadas al cuidado de niños no abusen de ellos (como en el caso de Facundo son las mismas autoridades las que se encargan de hacer el comercio de los órganos para obtener ganancias extras a espaldas de los demás y sin consecuencia alguna). Está demás expresar que a una comunidad que no ignora es más difícil engañarla.

La ignorancia se combate con una mejor educación, la que no solo sacará a la luz lo mejor de las personas, sino que dará luz a cada accionar social.

Una víctima del tráfico de órganos padece actualmente el abandono social e institucional
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