Un teólogo revoluciona la Iglesia peruana

Carlos Castillo Mattasoglio es nuevo arzobispo de Lima - Twitter
Carlos Castillo Mattasoglio es nuevo arzobispo de Lima. / Twitter.

Carlos Castillo Mattasoglio asumió como nuevo arzobispo de Lima. Su nombramiento genera expectativa en medio de una complicada coyuntura de violencia de género  y desprestigio de la política en Perú.

Un teólogo revoluciona la Iglesia peruana

El sacerdote diocesano Carlos Castillo Mattasoglio, de 68 años, asumió como nuevo arzobispo de Lima. El nombramiento de este cura –realizado por el papa Francisco a fines de enero pasado– significa un cambio importante dentro de la iglesia católica peruana. De tendencia progresista y su apertura con los más pobres, Castillo se diferencia de su antecesor Juan Luis Cipriani, representante del Opus Dei, defensor del fujimorismo y crítico contra los derechos que reclaman las minorías en la sociedad del país sudamericano.

El nuevo arzobispo peruano tiene un perfil interesante: es amigo de uno de los fundadores de la teología de la liberación, Gustavo Gutiérrez; y un seguidor del ex arzobispo de Lima, Juan Landázuri, un franciscano que dedicó su atención a los llamados pueblos jóvenes entre 1955 y 1989. Bajo esas dos influencias, se entiende su sencillez para comunicarse y dar esperanza a los quienes han asistido a sus misas.

El monseñor Castillo estudió sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, principal claustro universitario de Perú. Mientras se formaba en la carrera, se unió a la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC), donde conoció –precisamente– al sacerdote Gustavo Gutiérrez. Al graduarse, partió a la ciudad de Cerro de Pasco para trabajar como profesor por cinco años. Tras esa etapa, Castillo volvió a Lima  para iniciar su vocación como sacerdote y estudiar un doctorado en teología en Roma, donde vivió ocho años.

Al volver a Perú, Castillo hizo una petición al arzobispado de Lima: quería ser enviado a las parroquias más pobres. Su solicitud fue escuchada: lo destacaron a la Tablada de Lurín, uno de los arenales del sur de Lima. Posteriormente, su labor eclesiástica la llevó a la iglesia San Lázaro. Allí se ubicó el primer leprosorio de Lima en el tiempo del virreinato. Luego se trasladó a la parroquia Virgen Medianera, un barrio construido por invasores al lado del río Rímac. En el último año, Castillo era párroco adscrito a San Francisco Apóstol, en el distrito del Rímac.

Desafíos a futuro

“Significa un cambio significativo en la búsqueda de renovar la orientación y conducción de la iglesia católica limeña”, dice el sociólogo y profesor universitario Aldo Panfichi a MUNDIARIO sobre el nombramiento de Carlos Castillo. “Su elección y rápida toma de posesión, solo semanas después de la renuncia de Juan Luis Cipriani, es una señal de lo urgido que estaba el Papa Francisco de dejar atrás una conducción elitista, encerrada en sí misma, y políticamente parcializada”, acota.

Panfichi, quien conoce a Castillo porque ambos coincidieron en la Pontificia Universidad Católica de Perú (PUCP), describió la personalidad del nuevo arzobispo de Lima. “Es un cura de a pie. Humilde, querendón, con una sonrisa en el rostro y mirándote a los ojos, siempre trasmite esperanza aun en los momentos más difíciles”. Y finaliza con una frase: “Con él los que no tienen voz han ganado un defensor”.

El arzobispo Castillo también deberá asumir retos dentro de la iglesia católica peruana. “Hay temas muy urgentes que debe abocarse como el caso Sodalicio, el desprestigio del clero a causa de la pederastia, la falta de vocaciones, la actitud eclesiástica ante los debates públicos alrededor de los derechos”, menciona el historiador y especialista en temas religiosos Juan Fonseca a MUNDIARIO.

El caso Sodalicio es, precisamente, uno de los temas que más ha golpeado a la Iglesia. La publicación del libro "Mitad monjes, mitad soldados" de los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz en el 2015, destapó una serie de denuncias contra el Sodalicio de Vida Cristiana, una comunidad religiosa fundada en 1971 por Luis Fernando Figari. Al respecto, Fonseca señala cual debe ser la postura del arzobispo de Lima, Carlos Castillo, en este asunto.

“Debe apoyar las investigaciones que se están haciendo, tanto desde El Vaticano como desde el Congreso y el Poder Judicial. Además, tiene que evitar que el Sodalicio siga ganando poder institucional y económico en la arquidiócesis limeña”, dice. “Sería importante, por ejemplo, que el arzobispo supervise los colegios que administra el Sodalicio o las parroquias donde tiene influencia”, acota.

Respecto a la postura sobre temas polémicos, Fonseca enfatiza que el arzobispo Carlos Castillo pertenece la línea del papa Francisco y del progresismo católico en general. “Es decir, no cambian sus dogmas sobre temas como el aborto, la homosexualidad o la planificación familiar. Lo que cambian es en el estilo pastoral de tratarlos”, finaliza. Respetar la laicidad del Estado y evitar que desde la Iglesia se busque restringir los derechos de algunos sectores, serán puntos que Castillo también tendrá que tomar en cuenta. @mundiario

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