Los soldados gallegos del Tercio de Bobadillla y el "milagro de Empel"

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El Batallón Zamora en la actualidad.
Fue el Tercio de Bobadilla y no otro, el protagonista del llamado "Milagro de Empel" que hizo a la Inmaculada patrona de la Infantería española.
Los soldados gallegos del Tercio de Bobadillla y el "milagro de Empel"

El llamado “Milagro de Empel”, lo protagonizó el “Tercio de Bobadilla”, levantado en 1580 en la ciudad de Zamora, cuyo historial lo heredó el Regimiento de Infantería Zamora 8, “El Fiel”, que estuvo más de dos siglos vinculado a Galicia. En ese sentido, el antiguo “Tercio de Bobadilla” presenta perfiles que lo vinculan especialmente a esta tierra, como el hecho de que su segundo batallón, alzado en Lugo por Solís, aportó a la historia del constitucionalismo español a los mártires de Carral y el inicio del renacimiento político de Galicia, o sea, el nacimiento del nacionalismo gallego. Junto a esta circunstancia sobresale el hecho que es el Tercio que aporta a la Infantería española el episodio de Bommel, en los Países Bajos del que saldrá la futura patrona del Arma, la Virgen Inmaculada que se celebra el 8 de diciembre.

En 1587, el conde de Leicester, que mandaba las fuerzas de la reina Isabel de Inglaterra escribía a Lord Burghely", expresando los temores que le despertaba la amenaza de una invasión por los veteranos de Flandes, a quienes calificaba literalmente como "los mejores soldados de la Cristiandad". Este escrito ha sido repetidamente citado y recogido por los historiadores del apasionante periodo que cierra el siglo XVI en Europa. El conocido hispanista J.H. Elliot , en su libro "La España Imperial 1469-1716 (Barcelona. Vicens-Vives, edición de 1982) dice de nuestros viejos Tercios de Infantería: "Esta formación dominó los campos de batalla de Europa durante más de un siglo, y su éxito total contribuyó a reforzar la confianza en sí misma como fuerza militar que era, y se sabía, la mejor del mundo".

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Tercios desplegados.

La Infantería y la diplomacia fueron las dos herramientas esenciales de la política de Fernando el Católico primero y de los Habsburgo después. Entre la gran victoria de Pavía y la derrota de Rocroi se empareda una etapa esencial de la historia moderna de Europa en la que la Infantería española será reconocida como "reina indiscutible de las batallas". Ni una sola de las naciones de Europa dejará de conocer el temple de aquellos soldados hidalgos capaces de vencer a suecos, holandeses, franceses e ingleses, uno tras otro o al mismo tiempo.

El Regimiento de Infantería Zamora 8, levantado como Tercio de Bobadilla en la ciudad de Zamora el 30 de abril de 1580, no es hoy otra cosa no es otra cosa que que el único batallón de Infantería con que cuenta el Regimiento de Infantería Isabel la Católica número 29, de la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable. (Los otros dos batallones están encuadrados en el Regimiento de Infantería Príncipe, número 3, acuartelado en Siero, Asturias). El Isabel la Católica es una unidad moderna, en la que sobresalen sus acciones en las guerras civiles del siglo XIX, desde su fundación a partir de un batallón de reserva levantado en Cáceres en 1872.

Estando de guarnición y cercado en los Países Bajos, en la isla de Bommel, un soldado del Tercio de Bobadilla (que tal era el apellido de su maestre de campo, el conde de Puñoenrostro) halló en su trinchera una tabla de la Inmaculada, bajo cuya protección se puso el Tercio, atribuyéndose a la intervención celestial la torna de la suerte y que los refuerzos permitieran romper el cerco y evacuar a los sitiados. Más recientemente, hace dos siglos, se extendió el patronazgo a la Infantería toda.

Para los gallegos, además de que miles de ellos hemos pasado por sus filas, por la tradicional vinculación del Zamora 8 a nosotros (ha tenido sus cuarteles en Ferrol, A Coruña, Lugo y Ourense, hasta su disolución en 1987), tiene otra significación especial.: El 2 de abril de 1846, el segundo batallón de este histórico regimiento, que se encontraba de paso hacia Valladolid, se alza en la plaza mayor de Lugo, al mando del comandante Solís, en defensa de la Constitución. Varios de los venerados mártires de Carral, símbolo y referencia del nacimiento del moderno galleguismo, eran oficiales del Zamora 8, quienes, concluida la gloriosa intentona de reponer al país

En su monumental obra “Tercios de España. La Infantería Legendaria”, Fernando Martínez Laínez y José María Sánchez de Toca afirman: Para los europeos de su tiempo no hubo sombra de duda: durante casi ciento cincuenta años, entre 1534 y finales del siglo XVII, los tercios españoles fueron las mejores unidades militares del mundo. Tres siglos después de su desaparición, todavía se comparan los tercios de infantería española a las legiones romanas y las falanges macedónicas. Los tercios fueron las grandes unidades de infantería, generalmente española, de los ejércitos del Rey Católico. Eran solo un porcentaje pequeño de los ejércitos multinacionales de los Austrias, pero eran su núcleo duro, la herramienta decisiva que forjaba la victoria o conjuraba las amenazas.

Subrayan estos dos autores, la envidia que suscitaba en todo el mundo el poder de Carlos V y su dominio sobre varios estados, de modo que el Rey católico era el rey universal. “No cabe duda —informaba Richelieu a su rey Luis XIII de Francia—, de que los españoles aspiran al dominio universal, y que los únicos obstáculos que han encontrado hasta ahora son la distancia entre sus dominios y su escasez de gente". @mundiario

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