Semmelweis, el hombre solitario que redujo el 70% de fallecimientos de mujeres en fiebres puerperales

Medicina en el siglo XIX
Medicina en el siglo XIX

Semmelweis descubrió cómo evitar en parte las fiebres puerperales. Posiblemente usted y yo y el vecino está vivo porque este señor hizo ese descubrimiento.

Semmelweis, el hombre solitario que redujo el 70% de fallecimientos de mujeres en fiebres puerperales

¿Qué aportan los seres humanos individuales en el proceso del conocimiento, del conocimiento científico? Una nueva idea o fórmula científica que sea correcta nos abre a nuevas posibilidades en multitud de terrenos. Semmelweis descubrió cómo evitar en parte las fiebres puerperales. Posiblemente usted y yo y el vecino está vivo porque este señor hizo ese descubrimiento. La ciencia y la tecnología la descubrimos los seres humanos, pero después ésta nos lleva hacia determinadas direcciones que desconocemos. ¿Dónde y cómo está ese momento de creatividad o de ingenio, de genialidad o de imaginación, para descubrir algo, sea en el terreno que sea? ¿Por qué no somos más agradecidos y recordamos más a estos seres humanos que están casi olvidados que nos han permitido vivir mejor, posiblemente sobrevivir? Se dice que Semmelweis redujo el 70% de fallecimientos de mujeres en fiebres puerperales.

Ignác Fúlop Semmelweis, 1860
Ignác Fúlop Semmelweis, 1818, Bula, Budapest, 1865, Viena, Austria.

                       

Semmelweis observó en el hospital donde trabajaba que estaba dividido en varios pabellones, uno era de anciano, otro era de mujeres que iban a dar a luz, que en general eran mujeres jóvenes sanas y fuertes, pero morían muchas más que en el pabellón dónde estaban ancianos. También que había dos clínicas para enseñar una a médicos y otra a enfermeras, y en la primera fallecían más que en la segunda. Parece ser que con ese dato de observación empírico estadísticos nimios, empezó a darle vueltas, y se dio cuenta que algo no normal debería pasar o suceder. Entonces un día observó que los médicos y otros facultativos iban directamente desde las salas de cirugía, de anatomía forense y quirófanos a la sala de las mujeres recién dadas a luz. También observó que había dos salas de parturientas y que existían distintos niveles de fallecimientos. Y observó que no se lavaban las manos, sino que pasaban directamente desde una sala a otra… Fue diríamos su segundo descubrimiento, por lo tanto empezó a probar una serie “de sustancias para lavarse las manos”, hasta que encontró la solución.

Sin entrar en demasiadas historias negras y negativas la comunidad médica y científica no admitió ni sus ideas, ni sus planteamientos, y tuvo varios enfrentamientos con otros médicos, tal es así, que lo hospitalizaron en un asilo. Parece ser que allí antes del mes, tuvo una herida debida a una agitación psicomotriz, otros indican que se inyectó con una jeringuilla un residuo de necropsia y por esa herida murió de una septicemia, ya que padecía lo que hoy podríamos denominar delirios alucinatorios, otros indican un principio de demencia grave.

De alguna manera es un héroe trágico, descubrió una realidad: que las enfermedades se transmitían por contagio de las manos, aunque no pudo demostrar el principio biológico y científico, hasta que unos años después de su fallecimiento Pasteur descubrió y demostró la existencia de los microorganismos. En definitiva murió debido a lo que el mismo había descubierto.

A raíz de esta vida y esta microbiografía, deberíamos plantearnos algunas cuestiones:

> ¿Somos conscientes de la necesidad del conocimiento, del conocimiento verdadero para solucionar problemas, no solo de biomedicina, sino sociales, económicos, políticos, etc.? Quizás muchos males que sufrimos en multitud de área se deben a falta de conocimientos adecuados o más verdaderos.

> Aunque en todo nuevo conocimiento verdadero, sea en la rama que sea, se dan dos tipos de factores, la civilización, primero ha llegado a un nivel, es decir, no podría haber surgido un Einstein en el mundo grecorromano, porque no existían los conocimientos acumulados suficientes, pero si surgió un Arquímedes, que en analogía tendría la misma genialidad o capacidad. En segundo lugar el esfuerzo individual de esas personas. No solo se necesita el ambiente de acumulación cultural, sino el esfuerzo de determinadas personas e individuos.

> La ciencia y la tecnociencia como paradigma hoy del saber más verídico o demostrable, la tesis de Popper, es el saber o conjuntos de tecnociencias que nos permiten no solo conocer y no solo entender la realidad, sino modificarla.

Como conclusión podríamos plantearnos si somos conscientes de que el progreso científico técnico es esencial para combatir enfermedades y males, males de todas las clases. En segundo lugar, si somos agradecidos a las personas, que con sus esfuerzos individuales, también debidos al ambiente y al esfuerzo colectivo cultural descubren ideas, tecnologías, fórmulas, conceptos que en todos los saberes nos permiten vivir y sobrevivir mejor. Tercero, si somos agradecidos con esas personas, y les dedicamos monumentos y calles. Por ejemplo, cuántas esculturas, calles, plazas hemos dedicados los hispanos a este doctor, y posiblemente usted, su madre y su abuela están vivos debidos al descubrimiento de este señor, ciertamente con las aportaciones de otras personas en distintas ramas del saber.

Semmelweis, el hombre solitario que redujo el 70% de fallecimientos de mujeres en fiebres puerperales
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