Entrevista a Rubén de Marina: escribir desde la factoría, entre letras y tornillos

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Un fotograma de Xoel y los X-Men.

"No voy a negar que me encantaría estar en una sala de teatro de Madrid, porque el contacto con el público en teatro es lo más excitante y maravilloso", asegura en esta entrevista.

Entrevista a Rubén de Marina: escribir desde la factoría, entre letras y tornillos

"No voy a negar que me encantaría estar en una sala de teatro de Madrid, porque el contacto con el público en teatro es lo más excitante y maravilloso", asegura en esta entrevista.

Rubén de Marina destila creatividad por todo su cuerpo. Leí su último libro de relatos, Bocas cosidas y me sorprendió, tanto por el contenido de sus historias, como por la forma de narrarlas, un libro de autor, que aconsejo que lean. Este gallego de 38 años no sólo escribe, también es actor, poeta, realizador de cortos y un sinfín de cosas hasta donde le da esa cabeza poderosamente imaginativa. Decidí reunirme con él para que me cuente más sobre su vida. Llena de sueños, pasión, letras y música. Quedamos en un café con libros, un lugar muy especial. Rubén es cercano y amable, me responde a todas mis preguntas de una manera natural.

- ¿De dónde surgió tú libro de relatos y por qué Bocas cosidas?

- Empecé a escribir poesía, un poco de teatro y algunos relatos cortitos, pero nunca me había lanzado. Escribí uno, "El hombre del semáforo",que es el más autobiográfico, y a partir de ahí me di cuenta, que tenía un montón de historias en mi cabeza, y de ahí salió Bocas cosidas. El título es porque creo que todos tenemos una boca que no mostramos, la tenemos cosida y en el libro plasmo esa boca y la descoso.

- Además de escribir, también diriges e interpretas. ¿De dónde te viene esa explosión de creatividad?

- De niño, hablar de la infancia es complicado. Yo pensaba que todo el mundo era como yo y, después, cuando vas creciendo te das cuenta que no. Por suerte,  al gustarme el fútbol y el baloncesto me podía comunicar con mis amigos, pero había unas inquietudes personales, que mis amigos no compartían. Bailar en el salón de mi casa, maquillarme, escribir un poema a mi madre. En el colegio tampoco comprendían esa inquietud artística, yo tenía tenía que expresar lo que tenía dentro y con veintidós años empecé mis primeras clases de teatro. Al final escribir e interpretar se fueron uniendo y dirigir, salió de ver a gente que me ha dirigido a mí, de ellos aprendí y me solté.

- Música, cine, literatura, teatro y poesía van siempre unidas a ti. ¿Qué llegó primero?

- La música y el cine. Los sábados por la noche en mi casa se veía cine en la televisión y mi padre hacia de aquello algo litúrgico. Todo lo que hizo José Luis Garci después, ya lo había hecho mi padre. Nos hablaba de todos los actores y de las bandas sonoras de las películas. Él me empapó de música, vivió en Holanda en los años 70, fue el primero que me dio a escuchar a Los Stone, Supertramp... entre otros.

- ¿Hubo algún libro especial que desatase tus ganas de escribir? ¿Y algún escritor en el que te inspires?

- No hubo sólo un libro especial. En el colegio había trimestres que solo aprobaba historia y literatura, me volvían loco las vidas de los escritores. Mi hermano mayor tenía en casa libros de escritores españoles como Larra, Juan Ramón Jiménez y empecé a leerlos. Mi padre me influyó mucho con Rafael Alberti. Con 20 años descubrí a Hanif Kureishi, después a Michel Houellebecq, Nick Hornby, y la literatura americana como Raymond Carver, Truman Capote o Kerouac, que me apasiona.

- La música y el cine están muy presentes en Bocas Cosidas. ¿Por qué?

- Voy a caer en el tópico de que todos llevamos nuestra propia banda sonora dentro. Cuando escribo pienso en la voz de los personajes, y me gusta ponerles música, aunque a ese personaje no le guste esa canción yo se la pongo desde fuera. Creo que la música salva en el cine las imágenes o las alaba, y en la literatura creo que también en necesario. Es una forma de conectarte a veces con los lectores, ellos escuchan la música de los relatos y se adentran en el libro de otra manera. El cine dentro de la literatura es imprescindible para mí. En la literatura cuando lees viajas.

- ¿Tienes algún libro de cabecera?

- El que tengo en este momento en la mesilla de noche es "Entre culebras y extraños" de Celso Castro, y en la otra mesilla "Sumisión" de Michel Houellebecq  y "Teatro en Polonia. Cuatro obras contemporáneas".

- ¿Cómo actor qué papeles has interpretado, y cuáles te gustaría hacer?

- Disfruté mucho con los personajes que hice en teatro, porque para mi es lo más potente y tener al público delante es algo único, es puro. El que más me gustó, en teatro, fue Narciso de la obra "Bruxismo",  hacíamos la obra en casas, bares y teatros. En cine hice pequeñas cosas, me gustan los personajes totalmente diferentes. He interpretado desde un gay maltratador, hasta a un personaje de un chico que consumía drogas. Me encantaría representar en teatro Macbeth y Otelo de Shakespeare.

- ¿Es difícil compaginar todo esto con tú trabajo en una empresa de automoción?

- Es un tema de actitud. Siempre trabajé para dedicarme a lo que me gusta, ahora lo llevo mucho mejor que hace 11 años, antes de irme a Madrid. En mi trabajo se me ocurren un montón de historias que luego las anoto en una libreta. Al ser un trabajo mecánico me deja pensar y desarrollar mi creatividad, eso es mi salvación.

- ¿Cómo te imaginas tú trayectoria profesional? ¿Y el éxito en la vida qué es?

- El éxito en la vida es hacer lo que te gusta, al nivel que puedas hacerlo. Estoy muy contento en muchos aspectos, pero no voy a negar que me encantaría estar en una sala de teatro de Madrid, a punto de salir al escenario, porque el contacto con el público en teatro es lo más excitante y maravilloso del mundo. También me encantaría trabajar en una serie. Mi futuro, lo veo haciendo cosas. Seguiré escribiendo, realizando e interpretando mis cortos, viajando y continuar aprendiendo. Nunca caer en la pereza de ser un amargado, ni un fracasado, eso no pasa por mi cabeza.

- ¿Qué es para Rubén de Marina ser artista?

- Es una forma de comunicarme con los demás. Expresar lo que verdaderamente te gusta ser. En la fábrica, desde que saben que escribí un libro, se me acercan para decirme que ellos también pintan o escriben, eso me encanta. A un verdadero artista todo el mundo lo valora. Es algo grande.

- ¿Eres profeta en tu tierra?

- No, creo que no.  Hay un corto, Xoel y los X- Men, una idea mía y de Eusebio Pastrana.  Eusebio dirige con una sensibilidad muy especial, lo hicimos para presentarlo en el Festival de Cans, pero no les gustó. De repente en Cannes, Francia, nos lo eligieron entre 2.500 cortos. Ganamos el Mestre Mateo, y más premios, ya que lo fuimos presentando por muchos festivales.  A la vuelta de todo esto nos lo eligieron para Cans, pero no ganamos nada. Es una anécdota a la que no le doy importancia, la verdad, no me afecta.

- ¿Cómo te gustaría que se titulase esta entrevista?

- Escribir desde la factoría.

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