Rodalies prolonga el caos: una semana más de cortes, autobuses y falta de certezas
La crisis de Rodalies entra en una nueva semana sin apenas señales de alivio para los usuarios. Pese a los anuncios y a las intensas labores técnicas desplegadas durante los últimos días, el servicio ferroviario catalán apenas logra recomponerse y mantiene un escenario de grandes dificultades operativas. El comunicado difundido por Renfe de cara al inicio de la semana confirmó lo que muchos temían: no habrá cambios sustanciales en el corto plazo y los desplazamientos seguirán dependiendo, en numerosos tramos, de soluciones alternativas por carretera.
La principal novedad es la reapertura del tramo entre Figueres y Portbou, un avance puntual que contrasta con la persistencia de once segmentos de Rodalies y Regionals donde los trenes siguen sin circular. En estas líneas, el transporte continúa realizándose mediante autocares, una medida que se ha convertido en la columna vertebral de la movilidad diaria para miles de personas ante la imposibilidad de restablecer el servicio ferroviario con garantías de seguridad.
Desde Adif se mantiene una posición de cautela. El gestor de infraestructuras considera que varios puntos de la red no cumplen todavía los estándares necesarios para permitir la circulación de trenes, lo que impide fijar un calendario claro de normalización. Esta falta de previsión alimenta el malestar ciudadano y refuerza la sensación de provisionalidad permanente que arrastra Rodalies desde hace semanas.
Ante este panorama, la Generalitat ha optado por reforzar de forma significativa el transporte por carretera. En los últimos días se han contratado 61 nuevos autobuses interurbanos, elevando el total de vehículos disponibles hasta los 230. El despliegue es de tal magnitud que incluso se han tenido que traer autocares desde otros puntos del Estado, e incluso desde Baleares, como ocurrió este fin de semana con la llegada de varios vehículos en ferry desde Mallorca.
El conseller de Presidència, Albert Dalmau, ha insistido en que allí donde no sea posible recuperar el tren a corto plazo, el autocar seguirá siendo la alternativa garantizada. Sin embargo, esta solución de emergencia no logra disipar la percepción de colapso estructural del sistema ferroviario catalán, especialmente entre los usuarios habituales, que encadenan retrasos, transbordos forzosos y trayectos más largos.
Mientras tanto, Adif continúa trabajando de forma simultánea en 31 puntos críticos de la red ferroviaria catalana. Más de 50 equipos técnicos realizan inspecciones y actuaciones de emergencia en taludes, trincheras, túneles, puentes y plataformas, con especial atención a los tramos costeros y a las líneas que atraviesan zonas geográficamente más vulnerables. Hasta ahora se han efectuado más de 400 inspecciones, cuyos resultados van determinando nuevas intervenciones urgentes o la prolongación de las ya iniciadas.
El objetivo oficial es avanzar hacia una recuperación progresiva del servicio con los máximos niveles de fiabilidad y evitar que se repitan incidencias una vez se reanude la circulación ferroviaria. No obstante, sobre el terreno, la realidad es que Rodalies sigue funcionando a medio gas y la vuelta a la normalidad continúa siendo una promesa difusa.
Para los usuarios, la semana arranca de nuevo con paciencia forzada y planificación extra. Rodalies, una vez más, encara días decisivos sin ofrecer certezas, atrapada entre la urgencia social y las limitaciones técnicas de una infraestructura que sigue mostrando todas sus costuras. @mundiario