El reto de la digitalización: piden a la UE frenar la exclusión de los más vulnerables
Pagar una factura, pedir una cita médica, inscribirse en un curso o solicitar un certificado son tareas cotidianas que hoy dependen en gran medida de internet. Si bien la digitalización ha facilitado muchas gestiones, también ha dejado atrás a una parte significativa de la población. Más del 40% de los europeos no tienen habilidades digitales básicas, lo que convierte el acceso a servicios esenciales en un obstáculo.
Ante esta situación, un grupo de expertos y organizaciones de la sociedad civil han lanzado este jueves una campaña desde el Parlamento Europeo para exigir que la Unión Europea garantice canales alternativos a la digitalización. La petición busca la restauración de la accesibilidad presencial y telefónica a los servicios esenciales, estableciendo en la legislación europea el derecho a un acceso multicanal bajo el principio de click-call-connect (clic, llamada, conectar). Además, se solicita una moratoria que detenga la expansión digital hasta que se garantice que no genera exclusión social.
Según los impulsores de la campaña, la digitalización sin restricciones está agravando las desigualdades. "Dos de cada cinco personas en Europa son digitalmente vulnerables", advierten en una carta abierta. Marte Diomande, una madre analfabeta emigrada a Bélgica, relata su angustia al no poder realizar gestiones básicas: "No imaginan el pánico de tener que pedir una cita online cuando no tengo ordenador", confiesa ante eurodiputados y representantes de la Comisión Europea.
Un problema que requiere más atención
Ahora bien, la brecha digital no solo afecta a personas mayores o en situación de vulnerabilidad. "Profesores e ingenieros también tienen problemas para obtener un certificado digital", denuncia Lady Pazmiño, de la cooperativa Colectic de Barcelona. La administración, asegura, no ofrece alternativas accesibles. "La gente deja de acudir a ciertos servicios públicos porque solo pueden acceder a ellos por internet".
Entre los firmantes de la petición está el médico jubilado español Carlos San Juan, impulsor de la campaña "Soy mayor, no idiota" en 2022. Este subraya la necesidad de un modelo dual: "Una autopista digital para quienes puedan usarla y una vía alternativa para quienes no". Según el eurodiputado ecologista David Cormand, "la digitalización no es solo una cuestión tecnológica, sino política" y Bruselas debe intervenir para garantizar la equidad en el acceso a los servicios.
Durante la presentación de la campaña en la Eurocámara, Jiri Svarc, responsable de políticas sociales de la Comisión Europea, reconoció que el problema requiere "una atención más amplia" y admitió que la Comisión ha recibido varias advertencias sobre la creciente brecha digital. La petición sigue abierta y busca sumar apoyos para frenar la exclusión social derivada de la digitalización forzosa. @mundiario

