La reina Letizia no tuvo un color especial en Sevilla en los Premios de Bellas Artes
Los Reyes estuvieron en Sevilla entregando las Medallas de Oro al Merito a las Bellas Artes. Letizia no convenció presentándose con un modelo cortísimo y excesivamente repetido.
Los Reyes entregaban este miércoles en Sevilla las Medallas de Oro al Mérito de las Bellas Artes. Son galardones de reconocimiento a personas y entidades que han destacado en el campo de la creación artística, o el fomento de la enseñanza, el desarrollo y difusión del arte o la conservación del patrimonio artístico.
La capital andaluza, pese al sol de mañana sufría una de las jornadas más frías del año. Había como siempre cierta expectación en la llegada del monarca y curiosidad por los looks de Letizia que no suelen estar muy en sintonía con la filosofía de una ciudad que hace gala de saber vestirse y adecuarse a cada ocasión como pocas. Es una ciudad que siempre se ha volcado con los Reyes y que ha agradecido la sevillanía que solía exhibir Doña María de las Mercedes, abuela de Felipe VI bética y taurina de corazón.
Se esperaba a doña Letizia estrenando un vestido ad hoc para un acto que premia el Arte con mayúsculas en uno de los museos de Pintura más importantes del mundo, con un estilismo con colores vivos, tal vez ese rojo que tanto le gusta y que tanto va con la ciudad, una de las más hermosas del planeta, y como guiño es posible que vistiese un conjunto de los internacionales Vittorio y Luchino que tan bien podría sentarle...
Pero ni por asomo fue así.. No es que no estrenara... es que eligió un vestido que ya se lo había puesto en repetidas ocasiones y que jamás ha pasado desapercibido ya que por la longitud de su falda había sido criticadísima por lo inadecuado de su tamaño . Apenas una semanas atrás se lo había puesto en los Premios Carandell en el Senado. Vamos, más visto que el tebeo.. No gustó nada esa repetición que fue interpretada por cierto ninguneo al acto y a la ciudad.
Escogió un miniconjunto de tristes colores blanquinegros con resabios de vestido de teenager de los años 60 con bolsillos y ribete de cuero. Llevaba a juego un abrigo negro y unos altísimos tacones de aguja. Autoría tampoco de un diseñador andaluz, era cómo no, de su simbiótico Felipe Varela.
Se trataba de un “look” que tiene ya varios años, y su repetición tal vez fue un acto cara a la galería ya que precisamente pocos días atrás había salido a la luz que uno de los últimos bolsos que ha lucido ( uno negro de charol aderezado con una pluma dorada) superaba la friolera -y la indecencia con la que está cayendo en España- de 4.200 euros. No sólo es que su falda era excesivamente corta para un cargo de representación, ni que ella aunque a veces parece que se le olvida tiene ya cierta edad, sino que era potenciado por unas finísimas medias de cristal negro- pese a que una de las reglas básicas del protocolo es que la media no debe ser más oscura que la falda y que el dominio del negro en un acto matutino no es recomendable. Los altísimos tacones y la delgadez de sus piernas ( aunque hay quien ha apuntado que ya han tenido un retoque estético para redondearlas), hacían parecer su empeine antinatural. De cara estaba guapa y el peinado era muy trabajado aunque iba excesivamente maquillada y con sus excesivas pestañas postizas de un tamaño desaforado más propias de una vedette o un personaje de dibujos animados. Unos fabulosos pendientes, no del patrimonio nacional como debieran ser, sino posiblemente de la marca Tous, joyeros por cierto muy amigos de su madre, ya que la enfermera sindicalista pasó con ellos parte del verano invitada en su mansión catalana..
Al acto comparecieron numerosos rostros conocidos entre los que destacaban Juan Imedio, Alaska -que fue una de las galardonadas-, Mario Vaquerizo, Los Morancos y Francisco Rivera junto a su esposa Lourdes Montes. Visto lo poco acertada que estuvo nuestra Reina, había corrillos ante la posibilidad de que fuera eclipsada por Lourdes Montes, diseñadora muy valorada en la ciudad, pero la Reina tuvo suerte, ya que Lourdes no lució el mejor de sus looks porque si no, la hubiese vapuleado.

Con el habitual gracejo de los sevillanos cuando la vieron aparecer en la Plaza del Museo, una de las más hermosas de Sevilla, comenzaron a hacer chistes sobre el largo de su falda y los zapatos... entre ellos los únicos que pueden transcribirse:
"Shiquilla... ¿no la había más corta?
¿a tí no te dan de comé?
¿Ta encogío la farda en la lavadora?
¿Cuidao no te caigas del andamio?
¿Tan mal está España que tienen que robarle la ropa a la Leonó?..."
Y la verdad, no le hubiera costado nada añadir cuatro dedos más de tela a su falda, estrenar un traje, y ponerse esas joyas que son de todos y puede usar porque son del patrimonio y dan empaque al cargo y la institución...
Tal vez cuando se de cuenta de que no vistiéndose como debiera por su edad y su cargo no despierta admiración sino entre otras cosas hilaridad, tal vez aparezca esa estupenda reina que ven algunos pero que desde luego en Sevilla no tuvo ese color especial.