El régimen de Ortega destierra al obispo Álvarez y otros 17 sacerdotes
En una madrugada llena de tensiones, un avión despegó de Managua con destino a Roma, llevando consigo al obispo de Matagalpa y preso político, monseñor Rolando Álvarez. Acompañándolo en el destierro se encontraba el obispo de Siuna, Isidoro Mora Ortega, y 17 sacerdotes y seminaristas, todos víctimas de una reciente cacería policial durante las festividades de Navidad y Año Nuevo en Nicaragua en su persecución contra la Iglesia Católica.
El obispo Silvio Báez, exiliado en Estados Unidos desde 2019, recibió la noticia minutos antes de iniciar su misa dominical en Miami. El destierro de sus compañeros le fue comunicado, sumiendo a la comunidad religiosa en la consternación. Al finalizar la misa, Báez compartió con sus feligreses la noticia, destacando el destierro del obispo Álvarez, conocido por su posición incómoda para el régimen nicaragüense.
El gobierno confirmó oficialmente el destierro de monseñor Álvarez y los demás religiosos en un comunicado vespertino, mencionando “acuerdos con la Santa Sede” y expresando agradecimiento al papa Francisco y al secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, por las coordinaciones realizadas.
Este es el segundo destierro de líderes religiosos a Roma en un año, y se suma a la creciente preocupación del papa Francisco por la crisis sociopolítica en Nicaragua. El destierro anterior, en octubre de 2023, involucró a 12 párrocos y fue precedido por llamados del papa a dialogar con el régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.
El destierro de monseñor Álvarez sigue a su negativa, en febrero de 2023, de abordar el avión que llevó al destierro a 222 presos políticos en Estados Unidos. En represalia, fue condenado a 26 años de prisión y recluido en La Modelo. Aunque se establecieron “contactos” para su liberación en julio de 2023, Álvarez rechazó las condiciones que implicaban su destierro.
Este exilio alivia la presión nacional e internacional sobre el régimen, pero refuerza la persecución contra el catolicismo en Nicaragua. El país se queda sin sus principales líderes religiosos en el territorio, la mayoría de los cuales eran voces críticas de las violaciones a los derechos humanos perpetradas por el Gobierno.
La situación religiosa en Nicaragua se ha visto afectada, con más de 203 religiosos expulsados, obligados al destierro o prohibidos de ingresar al país desde 2018 hasta enero de 2024. El régimen de Ortega-Murillo ha intensificado la persecución religiosa, alcanzando su punto máximo en 2023 con la prohibición de los ritos de Semana Santa. @mundiario


