Recortes injustificados en sanidad causan un sufrimiento innecesario
Después de varios días en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, conocido como CHUAC, se puede observar cómo influyen ahorros injustificados en contraste con el despilfarro de otras Instituciones.
Para el que no lo conozca, el CHUAC es un hospital de referencia y líder en trasplantes y otras muchas especialidades, un complejo con alto presupuesto donde los recortes se notan por estar injustificados, porque alguno de ellos no representan ahorro mínimamente significativo, y por llevar al personal a unas situaciones de trabajo intensivo acompañado de la insatisfacción de no poder atender al enfermo como un buen profesional desearía.
Uno de los ahorros es la carencia de celadores suficientes. Una planta entera llega a estar atendida por un solo celador/a, lo que impide el movimiento de enfermos si este profesional no está. He visto cómo se ausentaba por un recado o por una emergencia y algunos pacientes sufrían esperando su regreso. ¿Qué representa el coste de un celador o celadora respecto al tremendo coste de un complejo como el CHUAC? Prácticamente nada, es solo la consecuencia de hacer recortes desde los despachos sin atender las quejas de los profesionales que sufren las consecuencias.
Mi madre, con casi 95 años, sufrió una rotura de cadera y como todo el mundo sabe las fracturas deben ser operadas lo antes posible. Sin embargo, esperó seis días de sufrimiento y dolores evitables. Dentro de lo malo tuvo suerte porque otro tío mío estuvo diez días, y hay casos de estancias mucho mayores. ¿Es más caro tener un cirujano más que mantener un enfermo en una estancia prolongada que a veces llega a meses? Evidentemente, no. Son matemáticas mal aplicadas por gente que realiza ahorros donde no deben mientras permiten gastos superfluos en otras instituciones como la Diputación donde se pagan viajes de placer o se suben los sueldos o se contrata más y más gente afín hasta llegar al tremendo gasto de 6.000 millones en España.

Como anécdota, están unas vergonzosas perchas de alambre, cuyo coste es de 0,10 € cuando una decente forrada en plástico puede costar 0,2 € y dura años aunque algunas desaparezcan. ¿Qué son 0,10 € comparado con las altísimas cuotas que pagan empresas y empleados a la Seguridad Social?
Somos muchos los que esperamos una racionalización del gasto y cuando se deba recortar, que nadie lo niega, se haga de donde se puede, de donde se despilfarra, del Senado, de las diputaciones, de los cientos de asesores por cargo, o de cualquier otro lado que no sea la salud, que no se cierren los quirófanos los fines de semana, por las tardes, o se eviten los viernes, porque eso no supone menos gasto, eso supone más sufrimiento y mucho más gasto.
Oí decir a una internada que si la salud se pudiese comprar todos los pobres estarían muertos, y la verdad, no me gustaría volver a oír algo así.