El récord de emisiones globales pone en peligro otra década en la lucha climática
A pesar del impulso de las energías renovables y los acuerdos internacionales, las emisiones de gases de efecto invernadero han seguido una tendencia ascendente. En 2023, estas aumentaron un 1,3 % respecto al año anterior, marcando un nuevo récord de 57,1 gigatoneladas de CO₂ equivalente. Según un informe publicado este jueves por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), si las políticas actuales no se endurecen, el mundo podría enfrentar un calentamiento de 3,1°C para finales de siglo, muy por encima del límite de 1,5°C considerado seguro.
“Estamos jugando con fuego, y se nos acabó el tiempo", declaró António Guterres, secretario general de la ONU, con motivo de la publicación del informe. Además, subrayó la necesidad urgente de romper la dependencia global de los combustibles fósiles. El escenario más optimista del documento plantea que, incluso con compromisos actuales más ambiciosos, el aumento de la temperatura se quedaría en 1,9°C, lo que sigue incumpliendo los objetivos del Acuerdo de París.
Una década en juego
Aunque expertos del Pnuma anticipan que el pico de emisiones podría alcanzarse entre 2024 y 2025, alertan de que esto no garantiza una reducción inmediata. “Si las emisiones alcanzan su máximo y permanecen estables, habremos perdido una década”, explicó Neil Grant, investigador de Climate Analytics. El reto, señalan los analistas, no es solo llegar al punto máximo, sino reducirlas a una tasa anual del 4 % al 7,5 % hasta 2035, una tarea que se complica cada año de inacción.
De acuerdo con el informe, si no se producen recortes significativos antes de 2030, las reducciones necesarias para mantener el calentamiento por debajo de los 2°C deberán intensificarse hasta un 8 % anual. Retrasar las acciones más allá de esta década podría hacer que las metas sean inalcanzables, dado que los gases emitidos permanecen en la atmósfera durante décadas.
El estudio también se adentra en las responsabilidades diferenciadas. En concreto, apunta a que los miembros del G20 emitieron el 77% de todos los gases de efecto invernadero del planeta en 2023. Dentro de ese grupo, solo seis acumularon el 63% de todas las emisiones de la humanidad: China, Estados Unidos, India, Unión Europea, Rusia y Brasil.
La próxima cumbre del clima, COP29, que se celebrará en Bakú, se presenta como una oportunidad para redefinir los compromisos internacionales. Los países firmantes del Acuerdo de París deberán presentar en 2025 sus nuevas contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), centradas en el periodo hasta 2035. El informe del Pnuma insta a que estas incluyan objetivos sectoriales específicos y planes más ambiciosos, especialmente en el desarrollo de energías renovables y la eficiencia energética.
Las renovables como clave
A pesar del sombrío panorama, el Pnuma apunta a sectores con gran potencial para reducir las emisiones. La energía solar y eólica podrían cubrir hasta un 38 % de las reducciones necesarias para 2035. Otras medidas, como la reforestación y la electrificación, también desempeñarán un papel crucial en la lucha contra el cambio climático.
“Si actuamos ahora, todavía podemos evitar lo peor del cambio climático”, indicó Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma, que insistió en la necesidad de transformar los sistemas energéticos globales cuanto antes.
El mensaje es claro: la humanidad se enfrenta a una carrera contrarreloj. Sin una respuesta inmediata y coordinada, las consecuencias del cambio climático serán devastadoras, tanto en términos medioambientales como sociales. @mundiario



