El rearme de Europa: ¿hacia la paz o hacia un nuevo ciclo bélico?

Carolina Yuste y Juan Diego Botto, ambos actores, leen un manifiesto contra el rearme de Europa. / X.
Un manifiesto firmado por centenares de personalidades advierte que el rearme no garantizará la paz y cuestiona si los recursos destinados a defensa deberían emplearse en fortalecer derechos sociales y servicios públicos.

En plena sesión parlamentaria en la que Pedro Sánchez defendía la necesidad de aumentar el gasto en defensa, una protesta simbólica se gestaba a las puertas del Congreso. Actores, músicos, escritores, académicos y activistas por la paz se congregaron para leer un manifiesto que critica frontalmente la estrategia de rearme de Europa. Bajo el lema “No al rearme, sí a la paz”, los actores Carolina Yuste y Juan Diego Botto pusieron voz a un texto respaldado por figuras destacadas como Javier Bardem, Rozalén, Manuel Rivas o Aitana Sánchez-Gijón, entre muchos otros.

El mensaje central del manifiesto es claro y rotundo: el aumento del presupuesto militar no traerá paz ni seguridad, sino que puede perpetuar un ciclo de tensiones y conflictos. “El rearme de Europa no contribuirá a la distensión, sino que nos acercará aún más a la guerra”, sostiene el texto, que reclama un debate público y transparente antes de aprobar medidas que comprometan miles de millones de euros en gasto militar.

La otra cara del rearme

Los firmantes denuncian que el actual contexto de rearme puede acarrear retrocesos en derechos sociales y normalizar mecanismos de autoritarismo y represión. Desde esta perspectiva, el manifiesto plantea una pregunta esencial: ¿qué parte de esos recursos podría destinarse a necesidades urgentes como la educación, la sanidad, la vivienda o la lucha contra el cambio climático? Frente a la inversión en tanques y misiles, proponen un modelo de seguridad basado en la justicia social y el fortalecimiento del estado del bienestar.

La preocupación por la militarización de Europa va más allá del gasto económico. Para los autores del manifiesto, este proceso supone una amenaza a los valores democráticos y a la cohesión social. “No queremos la paz de los cementerios”, advierten, recordando que la historia ha demostrado que las soluciones militares rara vez conducen a una paz duradera.

¿Paz militar o paz política?

El debate sobre el gasto en defensa enfrenta dos visiones contrapuestas. En el hemiciclo, Pedro Sánchez defendió que el aumento del presupuesto militar no se hará en detrimento del estado del bienestar. Según el presidente, una inversión bien gestionada en defensa puede contribuir a proteger el modelo social europeo frente a las amenazas externas. Esta perspectiva, sin embargo, es cuestionada por los firmantes del manifiesto, que insisten en que la verdadera seguridad proviene de políticas sociales sólidas y de esfuerzos diplomáticos que busquen soluciones pacíficas a los conflictos internacionales.

El texto critica lo que perciben como una falta de voluntad política para explorar vías de diálogo y negociación antes de recurrir a la militarización. “¿No sería más necesario redoblar los esfuerzos diplomáticos que busquen caminos de diálogo aún inexplorados?”, se preguntan. En su opinión, el rearme refuerza una lógica de confrontación que podría haberse evitado mediante el entendimiento y la cooperación internacional.

Un llamamiento a la ciudadanía

El manifiesto también hace un llamamiento a la ciudadanía para que no acepte con resignación la deriva militarista. Recuerda que cada euro destinado a defensa es un euro que podría invertirse en mejorar hospitales, escuelas, políticas sociales o medidas contra la emergencia climática. “No podemos aceptar que el dinero que debería protegernos de la precariedad y la desigualdad se destine a alimentar la maquinaria bélica”, afirman los firmantes.

El documento cierra con un mensaje de esperanza y determinación: “La paz no es un ideal utópico, sino el único camino realista hacia un futuro más justo y sostenible”. Con este llamamiento, las personalidades del mundo cultural y académico que respaldan el manifiesto reafirman su compromiso con la paz y la justicia social, frente a lo que consideran una escalada militar que podría tener consecuencias imprevisibles.

El debate sobre el rearme de Europa no solo enfrenta posturas políticas divergentes, sino que refleja un dilema más profundo: ¿qué tipo de seguridad queremos construir? Mientras el Gobierno apuesta por un refuerzo militar que asegure la independencia estratégica de Europa, voces críticas reclaman una seguridad basada en la justicia social, la educación, la sanidad y la diplomacia.

En un mundo en constante cambio, la búsqueda de la paz sigue siendo uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. Y en ese camino, la disyuntiva entre rearme y bienestar podría marcar el futuro de Europa y de las próximas generaciones. @mundiario