Realizar un viaje por carretera en invierno ya no es lo que era. ¿O sí?

Cadenas montadas en una rueda delantera. / sabescomohacerlo.com
Cadenas montadas en una rueda delantera. / sabescomohacerlo.com

La mejora constante de las carreteras, vehículos y las medidas paliativas han conseguido que tengamos la sensación de que se puede circular perfectamente en cualquier circunstancia.

Realizar un viaje por carretera en invierno ya no es lo que era. ¿O sí?

La mejora constante de las carreteras, vehículos y las medidas paliativas han conseguido que tengamos la sensación de que se puede circular perfectamente en cualquier circunstancia.

 

Creo que todo el mundo está de acuerdo en que el peor momento para tener que hacer un viaje por carretera es el invierno, sobre todo cuando éste se empeña en demostrar toda su agresividad. Lamentablemente el calendario es implacable y nos guarda “regalos envenenados” que hacen obligatorio el desplazamiento independientemente del tiempo que haga. Y es que a ninguno de nosotros le gustaría ser recordado en la cena de Nochebuena como el hijo que ha osado contradecir el anuncio del turrón.

Hace 30 años, realizar viajes por nuestra red viaria en invierno era una aventura digna de ser recordada en las sobremesas familiares, carreteras cortadas, uso de cadenas, pueblos incomunicados, ausencia de quitanieves...  A día de hoy, muchas de esas carreteras se han convertido en modernas autovías, y afortunadamente los equipos de quitanieves cubren casi toda la geografía. No obstante, debido a esa sensación de confianza, todos los años cuando el mal tiempo arrecia nos encontramos con automovilistas atrapados e indefensos que no saben cómo reaccionar en esas condiciones, lo que nos lleva a cuestionarnos si realmente estamos preparados.

Hay que tomar precauciones

Cuando nos disponemos a realizar un viaje con un clima adverso es conveniente tomar precauciones adicionales, aparte de llevar bien revisado el vehículo. Si existe riesgo de nieve es fundamental  contar con un juego de cadenas, y sobre todo ser capaces de montarlas. Debido a que hay infinidad de modelos es recomendable elegir uno que se adapte a nuestras capacidades y practicar el montaje en casa. Esto último puede parecer excesivo, pero es algo que se nos grabará a fuego si tenemos que “estrenarnos” de noche, a -6ºC y con los niños llorando en el coche. Las cadenas siempre han de montarse en las ruedas propulsoras el vehículo, si es un 4x4 lo ortodoxo es montarlo en las cuatro, aunque si sólo contamos con dos, las ruedas directrices serían prioritarias.

Existe en el mercado un producto denominado “cadena líquida”, que es un aerosol que se rocía en el neumático, sin embargo su efectividad es muy limitada ya que la capa que crea desaparece en poco tiempo, además en caso de uso obligatorio de cadenas no está autorizado. Sin embargo, es un producto interesante en situaciones muy puntuales.

Nivel de combustible alto

Es importante mantener el nivel de combustible lo más alto posible, ya que, en caso de quedar atrapados, nos garantizará disponer de calefacción y electricidad en el habitáculo. Es recomendable llevar una linterna de mano, unos guantes, más de un chaleco, e incluso un chubasquero ligero, ya que en caso de tener problemas de noche nos será de gran ayuda. El teléfono móvil debe ir cargado o al menos disponer de un cargador para el coche, de modo que podamos estar permanentemente comunicados. También es interesante llevar a mano comida y bebida básica (especialmente si llevamos niños) ya que si nos quedamos parados la ayuda puede tardar tiempo en llegar. Por último la ropa ha de ser cómoda, y a ser posible a “capas” para poder quitar y poner elementos en función de las necesidades.

A la hora de preparar la ruta hay que estar atentos a la información de tráfico y meteorológica. La DGT cuenta con una aplicación muy completa que se actualiza constantemente.

Consecuencias del horario

Ya en viaje hay que tener en cuenta la hora, si salimos por la mañana temprano es probable que nos encontremos con placas de hielo. Sin embargo si el viaje se nos demora hacia la noche contaremos con la ventaja de que mientras haya bastante tráfico el paso de los vehículos impide que cuaje el hielo.

Si durante la marcha empieza a llover hay que adaptar la velocidad a las condiciones de visibilidad y agarre, activar la ventilación para que los cristales no se empañen y conducir con suavidad. Si optamos por detenernos hay que hacerlo en un lugar visible y apartado de la vía, señalizando con los triángulos si fuese necesario. A ser posible hay que hacerlo en un lugar pavimentado o que se aprecie consistente, ya que a causa del agua podemos quedarnos atrapados en un barrizal al intentar reiniciar la marcha.

En caso de que caiga granizo hay que reducir la velocidad y observar la intensidad y tipo de pedrusco, en caso de que sea intenso y de gran tamaño es conveniente detenerse hasta que pase. El granizo es muy consistente y a partir de cierto tamaño no se “rompe” al paso del vehículo, por lo que actúa como si condujésemos en una carretera llena de canicas, por fortuna suelen ser tormentas rápidas y se diluye en minutos.

Si es la nieve la que nos sorprende hay que comprobar con exactitud las condiciones de la vía. Si la nieve es suave y no cuaja (nivel verde), bastará circular con precaución ante la posible presencia de hielo y muy pendiente de los cambios de intensidad. En caso de que la nevada sea más intensa y empiece a cubrir la carretera (nivel amarillo), debe reducirse la velocidad y evitar las maniobras bruscas conduciendo con extrema suavidad y anticipación (uso de marchas largas, freno motor, etcétera). Si no contamos con cadenas y ropa de abrigo es conveniente detenerse en una población o área de descanso para pertrecharse o aguardar a que amaine.

¡Nivel rojo!

Cuando la vía se cubre por completo (nivel rojo) entramos en un punto en el que ya es necesario el uso de cadenas. Hay que seleccionar un lugar seguro para detenerse (sin esperar a quedar bloqueado) y asegurarse de que están correctamente montadas. Con cadenas hay que desconectar el control de tracción (ver manual del vehículo) ya que su efecto de “antipatinaje” impide que las ruedas “fresen” la nieve para buscar la tracción en el hielo que hay debajo. En esta situación si no nos encontramos seguros lo mejor es buscar refugio y pausar el viaje.

A la hora de circular en nieve hay cuestiones a tener en cuenta. La primera es que lo más complicado es iniciar la marcha, por lo que en la medida de lo posible hay que evitar las detenciones, y en caso de parar hacerlo fuera de la vía para no obligar a pararse a los que circulen detrás. En caso de más de un carril por sentido hay que circular por el de la derecha, pendientes de los espejos para “ceder” el paso en caso de que pase una quitanieves. Cuando la nieve está recién caída es muy blanda y se vuelve muy deslizante, por el contrario si ya lleva mucho tiempo o ha sido muy pisada, se acaba congelando. Hay que tener especial precaución en las curvas, mantener la velocidad constante, la marcha más larga (que sea razonable) y procurar no accionar el freno con las ruedas giradas. Por último, si hemos circulado durante mucho tiempo es conveniente parar para eliminar la nieve acumulada en los pasos de rueda, ya que puede obstaculizar el giro de las ruedas, sobre todo la dirección.

¿Y si tenemos que detenernos?
En caso de que nos veamos obligados a detenernos es fundamental hacerlo en un lugar seguro y apartado de la vía (para evitar obstaculizar el trabajo de los equipos de mantenimiento/rescate). Es conveniente llamar al 112 para comunicar nuestra posición y las causas de la detención. No debe abandonarse el vehículo a menos que se disponga de un refugio cerca, o que se nos indique desde el 112. En caso de que sea necesario, hay que señalizar el vehículo con los triángulos, recordando que si la nevada es intensa puede taparlos. El habitáculo debe mantenerse caliente, racionando el uso de la calefacción en función del combustible del que se disponga, en este punto hay que comprobar que el tubo de escape no se tapone por la nieve. Hay que ventilar el vehículo para renovar el aire, abriendo las puertas o ventanas de vez en cuando. Hay que mantener el vehículo “visible”,  sobre todo la zona de luces y matrícula, la nieve del techo es conveniente no retirarla hasta que iniciemos la marcha ya que nos aísla del hielo.
Si la parada se alarga y el terreno lo permite, es conveniente soltar el freno de estacionamiento y dejar el vehículo detenido con el cambio y calzando una rueda, ya que en temperaturas muy bajas las zapatas pueden llegar a congelarse impidiendo el giro de las ruedas.
Ante todo es fundamental mantener la calma y ser consciente de que cuanto peor estén las condiciones de la vía, mayores serán las complicaciones que tendrán nuestros rescatadores para acceder a nosotros.

 

Realizar un viaje por carretera en invierno ya no es lo que era. ¿O sí?
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