¿Por qué algunas personas vacunadas se contagian o mueren por la Covid-19?

Sanitarios en Madrid. / Nueva Tribuna
Sanitarios en Madrid. / Nueva Tribuna.

Las variables que hacen a la eficacia y a la efectividad de las vacunas establecen que estos conceptos no sean sinónimos a la hora de determinar los contagios y las muertes por la Covid-19.

¿Por qué algunas personas vacunadas se contagian o mueren por la Covid-19?

En mi último artículo, ¿Es posible morir por la Covid-19 en la post-vacunación?, publicado en MUNDIARIO, había explicado la excepcional posibilidad de re-infecciones y/o de muertes que ocurren a pesar de estar vacunados contra la Covid-19, cualquiera sea la fórmula utilizada; para ello traje a la memoria, y a modo de ejemplos, los diferentes informes periodísticos replicados en varios medios de comunicación de la Argentina.

Además, desarrollé la efectividad de la Vacuna Sputnik V, poniendo en consideración los análisis propios realizados por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, los que revelaron que la efectividad del inoculante es del 78,6% para evitar contagios, del 84,7% para evitar las muertes y del 87,6% para reducir las hospitalizaciones. A la vez, había plasmado los datos del Ministerio de Salud de la Nación, en cuanto a los re-infectados, que representaron el 1,6% de los vacunados, con una y dos dosis, aunque la mayor diferencia se observó en los fallecidos —en quienes recibieron una sola dosis se registró un muerto cada 2.500 vacunados, mientras quienes recibieron el esquema completo, con las dos dosis, y a las tres semanas posteriores de la segunda dosis, ocurrió un muerto cada 33.333 vacunados—; lo que nos deja como evidencia la importancia de tener las dos inoculaciones, ya que la efectividad es mucho mayor (13.333 veces)-

<p>La vacunación disminuye la gravedad, las hospitalizaciones y la mortalidad a causa del virus.</p>

Un sanitario administrando una vacuna. / Pexels. 

Llegado a este punto, es muy importante conocer, ¿qué diferencia existe entre la eficacia vs la efectividad de una vacuna?

La eficacia es el desempeño de una vacuna frente a un placebo, en circunstancias controladas o en condiciones ideales de experimentación. En cambio, la efectividad es la capacidad real que tiene una vacuna X de proteger contra la enfermedad cuando ya se encuentra en el mercado o en el mundo real, y sin variables controladas. Es decir, que para poder determinar la efectividad de una vacuna se deben considerar algunas variables, como por ejemplo, en el grupo de los vacunados, si bajó la mortalidad o atravesaron la enfermedad de forma más leve, así como es necesario saber el número de infectados en los no vacunados o tener en cuenta la presencia de otras variantes o cepas en circulación con la capacidad para disminuir la efectividad.

También, la efectividad depende de la aceptación y accesibilidad de la población a la vacuna, de una adecuada conservación y manipulación, de una correcta administración de las dosis (vía, lugar, técnica), de las características de la persona a la que se le administrará (edad, estado de salud y la existencia de una enfermedad de base o comorbilidades), el consumo adecuado de otros medicamentos, como por ejemplo la ivermectina —cuya capacidad viricida ha sido corroborada recientemente y sus resultados ya fueron publicados en la revista científica E Clinical Medicine, del grupo editor The Lancet—, etcétera. Para cerrar lo que acabo de expresar, debemos conocer que cuando un laboratorio nos informa que su vacuna presenta una eficacia del 90%, nos está diciendo que su fórmula tuvo la capacidad de prevenir los síntomas de la Covid-19 en el 90% de los voluntarios que la recibieron en comparación con un placebo y en condiciones ideales de experimentación; ahora, para hablar de efectividad debemos esperar a que se la utilice de forma masiva, en el mundo real y sin variables controladas.

También, podríamos preguntarnos, ¿por qué algunas personas vacunadas, incluso con el plan completo, se contagian o mueren?

Para responderla debemos considerar algunos ítems, a saber:

> Las vacunas no nos otorgan una protección total frente a un patógeno X; es decir, nunca podremos afirmar que una persona vacunada tiene cero posibilidades de contagiarse si entra en contacto con el agente infeccioso.

> Debemos considerar alguna inmunodeficiencia de base o la presencia de comorbilidades, como la obesidad, diabetes insulinodependiente, neoplasias, entre otras, las cuales aumentan el riesgo de que las vacunas fallen porque disminuyen la respuesta inmunitaria, haciendo que el individuo se comporte como un no inmunizado.

> El tiempo de vacunación; todas las vacunas requieren de un espacio, que suele ser de dos o tres semanas, para elevar al máximo la producción de anticuerpos en circulación luego de la primera dosis, y otros 15 días después de la segunda dosis.

> La forma de conservación o almacenamiento; es decir, que hayan mantenido la correcta cadena de frío. También, suelen ocurrir errores en su aplicación.

> No todas las vacunas tienen la misma eficacia; para el SARS-CoV-2, esta varía entre el 80 y el 90 %. Además, la eficacia de este tipo de fármacos no es sinónimo de efectividad; por ejemplo la vacuna china Sinopharm, formulada con virus inactivados, tiene una eficacia del 79,34% mientras que la Sputnik V y la de Pfizer llegan, aproximadamente, al 90% de eficacia con ambas dosis aplicadas. Como otro dato a subrayar, son pocas las vacunas que tienen una alta efectividad, como por ejemplo la del sarampión y la de la varicela, que es de aproximadamente un 90%. Según los CDC de EUA (los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades), la vacuna contra la gripe tiene una efectividad que varía entre el 40% y el 60%, y sin embargo salva millones de vidas cada año y hace que el sistema de salud sea más sólido.

> Si la circulación viral entre las personas es muy alta, se van a facilitar los errores de copia del virus, especialmente en el caso de los ARN virus —el SARS-CoV-2 es un virus ARN monocatenario de polaridad positiva—, y la posibilidad de generar cambios al azar en su genoma, lo que significará que habrá casos de re-infecciones o muertes en las personas vacunadas, debido al surgimiento de nuevas variantes o incluso cepas que pueden generar un nuevo escenario.


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Habiendo expuesto todos estos ítems puedo concluir que:

> Para obtener la máxima protección se debe tener el esquema completo, y más aún ante la posibilidad del surgimiento de una cepa más contagiosa y letal, como, por ejemplo, lo que sucedió en la India;

> La vacuna disminuye la gravedad, las hospitalizaciones y la mortalidad a causa del virus, pero no impide la posibilidad de re-infecciones o incluso la muerte;

> No es posible afirmar la causa principal de las re-infecciones o de las muertes, porque pudieron ocurrir, simultáneamente, una o varias situaciones o incluso errores. La realidad, es que vamos a continuar observando casos de pacientes que, aún vacunados, se contagian o mueren a causa de la Covid-19; no obstante, la vacunación es muy beneficiosa y es muy recomendable.

Por último, y a pesar de haberse vacunados, es vital continuar usando los elementos de protección y las medidas higiénico-sanitarias ya mencionadas desde el inicio de la pandemia. @mundiario 

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