¿Puede evitarse la contaminación por microplásticos de la cosmética?

Microplásticos. / YouTube
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Los plásticos de gran tamaño causan graves daños, muy a menudo la muerte, a aves marinas, cetáceos, tiburones y tortugas. Los microplásticos no tienen un efecto tan visible pero "afectan a muchas más especies".

¿Puede evitarse la contaminación por microplásticos de la cosmética?

En el último Congreso Nacional de Medio Ambiente que se desarrolló en Madrid del 29 de noviembre al 1 de diciembre de 2016, se ha puesto de manifiesto la importante problemática de las “basuras marinas”. Los océanos se están convirtiendo en el vertedero del plástico que inunda la sociedad actual. Unos 8 millones de toneladas de plástico entran en nuestros océanos cada año, y ya sea en forma de microesferas o de envases de plástico, la ciencia nos demuestra que se están incorporando a la cadena trófica.

Los plásticos de gran tamaño causan graves daños, muy a menudo la muerte, a aves marinas, cetáceos, tiburones y tortugas. Los microplásticos no tienen un efecto tan visible pero "afectan a muchas más especies". Incluso se han hallado partículas en el fitoplancton, del que se nutren muchos seres vivos. Los mariscos de concha como los mejillones y las ostras los retienen durante el filtrado del agua con el que se alimentan. 

En cuanto a las piezas de gran tamaño existen ya algunas campañas de recogida de redes y otros residuos plásticos para reciclar y producir nuevas fibras que se pueden utilizar en textiles, e incluso como material de impresión en las impresoras 3D. En Galicia el puerto de Marín (Pontevedra) está en esta estrategia.

Distinto problema lo presentan los microplásticos, microfibras que se desprenden del lavado de ropa y principalmente de detergentes y cosméticos que incluyen polímeros como abrasivos en esferas de pequeño tamaño.  Los residuos de todos estos productos se arrastran en el agua desde nuestros hogares y finalmente acaban en el mar pues se van por el desagüe y no pueden ser eliminadas por los filtros de las depuradoras dado su pequeño tamaño. La limpieza de estos materiales de tamaño inferior a 5 mm y en ocasiones invisibles a nuestros ojos, es inviable. Estas pequeñas partículas pueden proceder tanto de la descomposición de envases u otros plásticos más grandes, como de las microesferas que se utilizan en productos cosméticos, dentífricos, abrasivos industriales, etc. En Estados Unidos las microesferas ya han sido prohibidas, mientras que otros países occidentales como el Reino Unido, Australia y Francia se lo están planteando.

El grupo ecologista Greenpeace ha advertido del peligro creciente que entraña la entrada en la cadena alimentaria humana de los denominados microplásticos

El grupo ecologista Greenpeace ha advertido del peligro creciente que entraña la entrada en la cadena alimentaria humana de los denominados microplásticos, a través del consumo de peces y mariscos que los han incorporado a su organismo en el mar como los mejillones, las ostras, los atunes y la caballa. 

La Comisión Europea ha respondido a Greenpeace que “analiza si es necesario tomar medidas para reducir la cantidad de microplásticos en los productos comerciales”. “La Comisión reconoce la amenaza que la basura marina en general y los microplásticos en particular representan para el ecosistema marino, los animales marinos y, potencialmente, para la salud de los seres humanos".

¿Alternativa? No comprar productos con microesferas plásticas en su composición. En particular, investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO) han publicado recientemente dos trabajos en los que analizan la ingestión de microplásticos de especies de peces de las costas españolas del Atlántico y el Mediterráneo.

Han analizado un total de 212 peces de fondo de alto interés comercial: 72 pintarrojas (Scyliorhinus canicula), 12 merluzas (Merluccius merluccius) y 128 salmonetes de fango (Mullus barbatus), y encontraron microplásticos en 37 de ellos, casi en uno de cada seis, con muestras de peces tomadas a lo largo de toda la costa peninsular española además de en Baleares.

La presencia de microplásticos resultó mayor en salmonetes, seguido de las merluzas y las pintarrojas. Por regiones geográficas, la abundancia de plásticos se demostró mayor en peces capturados en el Mediterráneo, observándose una mayor incidencia en los salmonetes capturados cerca de Barcelona, seguidos por pintarrojas del Cantábrico y del Golfo de Cádiz. Estos peces suelen usarse como bioindicadores dentro del programa nacional de seguimiento de la contaminación marina.

"No existen evidencias de efectos negativos en la salud humana, pero sería conveniente estudiarlo", explica Juan Bellas, autor del artículo.

En el segundo estudio, publicado en la revista Environmental Pollution, las investigadoras Salud Deudero y Carmen Alomar, del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO, informan sobre la elevada presencia de microplásticos en el tracto gastrointestinal de la boga (Boops boops), un pez semipelágico común en las Islas Baleares y el Mediterráneo.

"Los resultados son importantes y proporcionan evidencia adicional de la presencia de estos microplásticos en el medio marino, pudiendo ser ingeridos por la biota y transferidos en las redes tróficas", señalan los autores.

Estos trabajos marcan el punto de partida de futuros seguimientos de contaminación por plásticos y sus efectos biológicos en el medio marino dentro de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina.

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Referencias bibliográficas:

1. Juan Bellas, José Martínez-Armental, Ariana Martínez-Cámara, Victoria Besada, Concepción Martínez-Gómez. Ingestion of microplastics by demersal fish from the Spanish Atlantic and Mediterranean coasts. Marine Pollution Bulletin. Volume 109. Issue 1. 15 August 2016. Pages 55–60.

2. M.A. Nadal, C. Alomar, S. Deudero, 2016. High levels of microplastic ingestion by the semipelagic fish bogue Boops boops (L.) around the Balearic Islands. Environmental Pollution. Volume 214. July 2016. Pages 517–523.

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