La propuesta es frenar, no pasar de largo y detenerse en esas pequeñas cosas

La propuesta es frenar.
La propuesta es frenar.

Volver de las vacaciones es como salir expulsada de la simplicidad del sol y del aire, de la ola, de la siesta, del vermú y de las vistas al mar.

La propuesta es frenar, no pasar de largo y detenerse en esas pequeñas cosas

Volver de las vacaciones es como salir expulsada de la simplicidad del sol y del aire, de la ola, de la siesta, del vermú y de las vistas al mar.

Aparece esa sensación de amontonamiento, como si la complejidad de los horarios nos enredara de nuevo, la casa llena, el trastero lleno, la cabeza llena, el tiempo escaso, qué agobio otra vez la falta de tiempo y  la severa organización de hacer cinco cosas a la vez procurando que salgan bien. Volver de las vacaciones es darse cuenta de que lo slow no está nada mal, que nuestro cuerpo tiene ritmo de samba y nuestra alma caribeña nos reclama espacio y tiempo de  vivir, de gozar. Volver de las vacaciones es tener la tentación de prender nuevas hogueras de San Juan con todo lo que nos sobra, qué alivio quemarlo todo, qué liberación salir corriendo dejando todo este lastre.

Una se va dando cuenta de que no lleva a ningún lado vivir con estrés, de que las cosas pequeñas y sencillas copan la vida cotidiana con más armonía y elegancia,  que se acabó, que una no vuelve a correr a la parada del metro, nunca más,  que hará lo que tenga que hacer a los ritmos y plazos que los latidos del corazón le indiquen. Volver de las vacaciones es hacer firmes propósitos de encontrar la armonía cotidiana sin hacer grandes cambios, pero no perder la sonrisa, coger aire antes de enfrentarse a la mesa de trabajo (llena), contar hasta  tres antes de dar una contestación hiriente. Al volver de las vacaciones se despierta el deseo y la necesidad de dejar sitio a la calma, de trabajar la contemplación  e ir abandonando la acción pura y dura. Lo que una realmente añora son las sensaciones suaves como brisas  para concentrarse en vivir,  y no en corretear.

La propuesta es frenar, no pasar de largo y detenerse en esas pequeñas cosas
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