Los prejuicios racistas dejan a veces en ridículo a quienes los desarrollan

Una imagen de SOS racismo / sosracismoaragon.es
Una imagen de SOS racismo / sosracismoaragon.es

Algunos ejemplos tienen incluso su pequeña 'gracia'. ¿Conocéis este concurso ligerito de la tele 'Lo sabe, no lo sabe'? Esta periodista vasca cuenta la anécdota con gracia y profundidad.

Los prejuicios racistas dejan a veces en ridículo a quienes los desarrollan

¿Conocéis este concurso ligerito de la tele 'Lo sabe, no lo sabe'? A la o el concursante se le hace una pregunta y se le dice que busque a alguien que sepa o que no sepa la respuesta. La elección de la persona, como no puede ser de otra manera, se guía por el prejuicio.

Si la pregunta es sesuda y hay que encontrar a quien no lo sepa, se elegirá al joven con pinta de ni-ni. Pues bien, esta vez la pregunta consistía en encontrar a alguien incapaz de completar la frase "Yo me lo guiso, yo me lo como".

La concursante eligió a un chico con rasgos latinoamericanos, pensando que sería inmigrante y que no conocería una frase popular española.

El presentador le preguntó de dónde era y él dijo que de Barcelona. Atención: el presentador insiste:

- "¿Pero eres español?".

- "Bueno, nací en Perú, pero llevo mucho tiempo aquí".

- "¿Cuánto tiempo?"

- "Desde los años noventa".

El presentador, suspenso en matemáticas, le dice: "Ah, o sea, diez años por lo menos". El chico no llegaba a los 40 años, lo cuál significa que vino de niño y que, por tanto, es indiscutiblemente catalán. "¿Yo me lo guiso, yo me lo como?" "Porque soy Juan Palomo", contestó con total seguridad.

Esta anécdota me recuerda a otra que se suele contar en SOS Racismo cuando se debate críticamente sobre las actividades 'multi-cultis'.

En un colegio en el que gran parte del alumnado tiene padres inmigrantes, la profesora cuelga un mapa mundi en la pared y propone que cada quien ponga una chincheta en su país. ¿Qué pasó? Pues que el País Vasco era demasiado pequeñito como para albergar las chinchetas de todas las criaturas, que tenían claro que su país es aquél en el que viven (y en el que la mayoría nacieron). Esa reacción pilló por sorpresa a la profesora, que esperaba que pusieran las chinchetas en Senegal, China, Bolivia o Marruecos, pese a no haber pisado nunca esos países.

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