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El cartel navideño de Sevilla sorprende por sus reminiscencias gays y de la movida

Polémica a la vista. La presentación del cartel navideño más importante de Sevilla ha sorprendido a una parte de la ciudad por sus connotaciones eróticas en clave gay, que algunos consideran alejadas de la iconografía de la Navidad.

El cartel navideño de Sevilla sorprende por sus reminiscencias gays y de la movida
Fragmento del cartel navideño de Sevilla.
Fragmento del cartel navideño de Sevilla.

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María Fidalgo Casares

María Fidalgo Casares

Escritora, investigadora, analista social y crítica de arte, es doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, Colaboradora de prensa y radio. Escribe en MUNDIARIO.

Sevilla, ciudad que cuida con esmero como pocas del mundo la pureza y la ortodoxia formal de toda tradición y que comienza a vivir su Año Murillo, se ha levantado sacudida por la polémica del cartel navideño más importante de la comunidad: el de la Asociación de Belenistas de Sevilla. 

La sede del Círculo Mercantil e industrial de Sevilla presentó la  obra de Manuel Peña, joven artista sevillano. La aceptación basculó entre la estupefacción, la admiración y la  indignación, porque aunque no  existe un mensaje claro, las actitudes y disposición de todos los elementos apuntan a una interpretación en clave gay. 

La obra, de formato vertical, está ejecutada en técnica pastel sobre tabla dorada. El protagonista principal es el arcángel San Gabriel, de enorme parecido con el icono homosexual de la movida Fabio Macnamara. El ángel, de torso musculado, de mirada y actitud insinuantes, sostiene con su mano una flor. la azucena, símbolo de la pureza de la Virgen que emerge de una Giralda posada en su  entrepierna. La pose de la mano, de tamaño un tanto desproporcionado y la forma de colocación de la Giralda –a modo de flauta– semejan un  atributo fálico. Alrededor del "monumento" una lluvia dorada de estrellas iluminan la escena.

Los que sienten el cartel como una ofensa recalcan que el problema no es la imagen en sí, ni las alusiones gays, sino esta imagen asociada a un hecho religioso y a una asociación que reproduce "el misterio de la Navidad". "Una imagen demasiado alejada de la iconografía navideña, más propia del día del Orgullo o de un cartel de Almodóvar  que de una celebración que hoy es de dimensiones sociales, pero que tiene un origen religioso en el que se basa toda la parafernalia de los belenistas que patrocinan el cartel. No se atreverían a algo similar que ofendiera a los islámicos, están acostumbrados a que pongamos la otra mejilla", comenta una airada sevillana.

Manuel Peña, el autor, nació en Sevilla en 1988 y se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Valencia. Ha destacado su trayectoria como cartelista acercándose al academicismo desde una  técnica hiperrealista. La policromía de sus tablas le hace tener un estilo definido, pero hasta la fecha no había utilizado la transgresión como golpe de efecto. 

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Cartel navideño en Sevilla. / Manuel Peña

Un año Murillo con actividades controvertidas 

Esta polémica ante un cartel que para algunos es ofensivo viene a sumar en un panorama del Año Murillo en el que la ciudad está siendo sacudida por hechos disruptivos como que sea inaugurado  musicalmente el año Murillo por el director de orquesta independentista catalán Jordi Savall,  que recientemente ha hecho declaraciones contra España, con participantes que afirman que la gran destrucción religiosa de los años 30 era "un hito de las vanguardias" , que las inmaculadas eran "referentes eróticos", que  se patrocine una novela en la que el pintor sevillano está inmerso en una trama de pederastas, se homenajee a  Espaliu, un artista de los 80 de nula relación con Murillo pero que rompió el tabú de los homosexuales y el Sida,  o que una planta sea la protagonista de una exposición como "deidad en clave micropolítica".

Curiosamente, el catedrático de Historia del Arte de Sevilla  Enrique Valdivieso, el mayor experto mundial en la figura de Murillo, que luchó durante décadas con Angulo Iñiguez por la rehabilitación de su prestigio y es el promotor de las importantes restauraciones pictóricas del gran pintor, ha sido relegado de las principales exposiciones, ante el asombro de los principales  especialistas europeos. Como máximo director se ha elegido a alguien que afirma sin recato que " Murillo nos engañó a todos, era anacrónico y no era ningún genio".