Ovidio Guzmán rompe el silencio: primer heredero del Cártel de Sinaloa en pactar con EE UU
Ovidio Guzmán López, uno de los líderes visibles de “Los Chapitos” y heredero del Cártel de Sinaloa, se ha declarado culpable este viernes en una Corte Federal de Chicago de narcotráfico, lavado de dinero y pertenencia a una organización criminal. La escena dista mucho del poderoso capo que desató enfrentamientos armados para evitar su captura. En cambio, apareció flaco, con gafas, barba y voz suave, escuchando con atención la traducción simultánea de los cargos que podrían condenarlo a cadena perpetua.
Guzmán, de 35 años, es el primero de la familia en pactar con el Gobierno de Estados Unidos. La Fiscalía valora su “cooperación sustancial” y ha dejado abierta la posibilidad de recomendar una reducción de pena, aunque la decisión final queda en manos de la jueza Sharon Johnson Coleman. La sentencia se conocerá en seis meses.
Confesión histórica: rutas, asesinatos y lavado con criptomonedas
El llamado Ratón ha reconocido su participación en el tráfico de cocaína, heroína y fentanilo hacia EE UU, en ocasiones en cantidades masivas, utilizando túneles, trenes y aviones. También admitió el asesinato de tres personas en Sinaloa y Arizona, así como haber coordinado ataques contra rivales, civiles y fuerzas de seguridad. Además, confesó haber lavado dinero en efectivo y mediante criptomonedas.
El documento judicial detalla que la cooperación de Guzmán debe incluir “información completa y veraz” sobre las operaciones del cartel, rutas de trasiego, laboratorios y posibles vínculos con actores políticos o militares. Una declaración de este calibre, sin precedentes en la historia reciente del crimen organizado mexicano, podría tener repercusiones profundas para la estructura del Cártel de Sinaloa.
¿Victoria para EE. UU. o efecto boomerang?
Desde Washington, la confesión fue recibida como una victoria. “Con cada día que pasa, se está viendo el ocaso del Cártel de Sinaloa”, declaró el fiscal Adam Gordon. Para la Administración de Donald Trump, en plena campaña, el caso refuerza su discurso contra el fentanilo, droga que ha causado más de 70.000 muertes anuales en EE UU y de la que responsabilizan directamente a “Los Chapitos”.
Sin embargo, expertos en seguridad como David Saucedo y Cecilia Farfán-Méndez advierten que este tipo de acuerdos judiciales no frenan el flujo de drogas. “Como sucedió en Colombia, los decomisos aumentan porque hay más droga circulando. Las guerras internas elevan los costos del negocio y lo vuelven más violento”, explica Saucedo.
Efectos en México: represalias, fracturas y nuevas alianzas
La colaboración de Guzmán podría provocar una ola de violencia en Sinaloa y una fractura aún más profunda dentro del cártel. Ya hay antecedentes: su detención en 2023 desató enfrentamientos en Culiacán y el resurgimiento de tensiones entre las facciones lideradas por El Mayo Zambada y los hijos del Chapo.
Ahora, con Ovidio en posición de colaborar a cambio de una sentencia reducida, las autoridades estadounidenses podrían utilizar su testimonio para golpear a ambos bandos. Saucedo incluso señala la posibilidad de que se busque una negociación paralela con El Mayo, que permita desmantelar el cártel desde dentro. El riesgo, sin embargo, es que ese vacío de poder sea ocupado por el Cártel Jalisco Nueva Generación, liderado por El Mencho, su mayor rival.
Un nuevo trato para los narcos
La declaración de culpabilidad de Ovidio marca también un cambio de enfoque por parte del sistema judicial estadounidense. Mientras su padre, Joaquín El Chapo Guzmán, fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de negociación, ahora se ofrece una salida a quien colabore con la justicia. “Es un mensaje para otros capos: la cárcel no es el único destino posible”, apunta Saucedo. “Es un incentivo claro para los que se planteen hablar”. @mundiario
