Órdenes sagradas, inquietante y maravillosa novela negra

Órdenes sagradas.
Órdenes sagradas.

“Escribir es un trabajo peculiar... Escribir es como respirar. Lo hago por necesidad. Por mi propia boca, y ahora también por la de Black", John Banville

Órdenes sagradas, inquietante y maravillosa novela negra

John Banville, alias Benjamin Black (Wexford, 1945) destaca a la hora de escribir buenas novelas. Sucede ahora en la novela Órdenes sagradas traducida al español por Nuria Barros y que se enmarca dentro del género de novela negra.

En esta nueva entrega, Quirke, su difícil y polémico protagonista, médico forense, huérfano atormentado y bebedor  incansable, tiene que vérselas con el cadáver de un joven periodista en el Dublín de los años 50,cuando aparece flotando su  cadáver en un canal de agua.  Suceso que lo impresiona, por lo que vuelve  de nuevo a meterse en tan delicado caso al reconocer que el cuerpo corresponde al joven periodista Jimmy Minor especializado en sucesos por vocación profesional, que había empezado a escribir una crónica sobre los tinkers  grupos de familias nómadas que viven en campamentos a las afueras de la ciudad.

Y en estas Órdenes sagradas nuestro destacado heredero del siempre perenne Raymond Chandler, se desvive arrastrando día y noche las secuelas aferradas a su mente atormentada por hechos de niñez  forzada e inocente, víctima de los desafueros practicados por necesidades sexuales ocultas en las oscuridad de recinto sagrado. Permanente temblor mental cuando recuerda los años de esa niñez y el azogue de su espejo suda las imborrables secuencias de lo sufrido. Uno palpa en la lectura como Benjamin Black ha leído aquello de Cervantes en el Quijote: “Con la iglesia hemos dado, Sancho. —Ya lo veo —respondió Sancho—, y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura”. Vivo recuerdo, necesidad combatida, no rechazada, de la inseparable adicción a consumir  whisky  sin cuyo calor se considera imposible en estado de capacidad adecuado, para asumir dignamente el compromiso de la propia identidad profesional del personaje que golpea insistentemente su vida  como puede ser el de su hija. Un pulso consigo mismo. Acicate al que se agarra su angustiada existencia.

Mas el caso de este cadáver que muestra señales de una brutalidad atroz por parte de los asesinos resulta ser un testigo cuyo estado tenebroso incita al esclarecimiento de los hechos, representados por este joven periodista, Jimmy Minor, más bien tímido y de curiosa personalidad que exige una aclaración,  pues, profesionalmente no puede quedar en un suceso más dados los ocultos intereses que flotan en ciertas alturas sociales,  frente a la necesidad periodística de darle vida en primera página del periódico donde ejerció su profesión,  Diamante Dick Jewell, convierte al asesinado joven reportero en actualidad de portada. Por lo que las órdenes sagradas se inquietan, máxime cuando entre los documentos y papeles de su mesa de trabajo se descubre una carta del alto mandatario de la congregación religiosa en Dublín dirigida a él. Por lo que el forense decide hacer una visita al Convento con objeto de entrevistarse con el superior, acompañado  por el inspector de policía Hackeet. La entrevista resulta extraña y fría y provocando aumento de sospechas. Situación que lleva a la pareja, forense y policía, a visitar el campamento de los tinkers donde se tienen encuentros y escenas sorprendentes y peligrosas, vitales para la aclaración de los hechos, secretos que se guardan tras los muros que protegen el convento de Trinity Manor.

Con toda garantía para el lector se puede afirmar que Ordenes sagradas es una de sus mejores novelas hasta la fecha. Las inquietudes y melancolía  que junto al suceso forman la trama de tan expositiva historia, entre la ficción y la realidad de una sociedad escabrosa, escaparate oculto donde están los poderes, los fingimientos del  innominado bien social cueste lo que cueste. Máxime cuando las tentaciones del Diablo siempre serán  las metáforas más válidas de las mentiras que oscurecen y cargan a inocentes los delitos, Esa es la realidad amigo Sancho. Solo nos queda afianzarnos a lo imposible, aunque que sea acompañado de una buena botella de wiski para mantener el interés de estos inquietantes y maravillosos personajes que desfilan por la narración de tan enorme escritor, fiel heredero, creador y maestro, de la novela negra magistral. Formidablemente bien escrita y traducida al español por la excelente profesionalidad que resulta ser Nuria Barrios.

Órdenes sagradas, inquietante y maravillosa novela negra
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