La obsesión de China por transmitir todo en directo

El streaming está colándose entre los jóvenes de China y ha dado pie para crear una industria millonaria en torno a las nuevas estrellas del Internet.

Programa de Xinxin Mami. Captura de vídeo de El País.
Programa de Xinxin Mami. / Captura de vídeo de El País.

Xinxin Mami, es la sensación del Internet en China. Es un joven que cambia su apariencia y personalidad cada miércoles y jueves, desde las ocho hasta las diez de la noche para presentar un personaje distinto en su programa que se transmite en directo vía Internet. Un día puede ser una sirena y al otro una bailarina, nunca se sabe que podrá lanzar su creador, el joven de 23 años, Meng Fanxin.

El programa de Fanxin es la actual locura que ama China y que reúne a cientos de miles como audiencia que miran cada segundo de lo que sucede con Mami. En China, existen 730 millones de internautas y casi la mitad transmite vídeos en directo en donde las personas cantan, bailan, juegan o maquillan… cosas cotidianas que han logrado acumular un valor de 5.000 millones de dólares, según las estimaciones de Credit Suisse.

La baza de los programas chinos, está en la modalidad creada por ellos mismos, en donde las personas envían regalos a sus programas preferidos. "El modelo de negocio en China es distinto del de Occidente. Aquí la emisión en directo se considera como una rama más del entretenimiento y desde sus inicios se incorporó el concepto de los regalos virtuales, lo que disparó los incentivos para seguir produciendo. La transición del ordenador a los dispositivos móviles ha rebajado las barreras de entrada y multiplicado las audiencias", explicó Rhea Liu, analista de China Tech Insights.

Se estima que cuatro de cada diez usuarios de las plataformas en directo, han gastado dinero para enviar regalos en lo que va del mes de mayo, lo que se traduce en un valor del 5% de más de 130 euros.

El éxito de la plataforma del streaming es tal, que las estrellas deben turnarse para poder hacer espacio. Es decir, los horarios están diseñados para que las estrellas consolidadas como Xinxin Mami, disfruten de las horas en donde hay más audiencia y los principiantes tienen que conformarse con horas muertas. Así mismo, no se trata de estar sentado frente al ordenador hablando o haciendo locuras, al espectador le parece que es así, pero la realidad es que las estrellas cuentan con escenarios diseñados y pasan por salas de maquillaje y peinado, tal como si fuera un programa de televisión.

A partir del enorme éxito, desde el 2016, las autoridades chinas decidieron crear leyes para regular el sector. Nada de sexo ni pornografía, ningún comentario que atente contra la paz del país, y claro está, cero violencia. La industria del streaming sigue con su auge en China, las estrellas se valen de cualquier cosa por subir la audiencia, los invitados hacen cualquier cosa por convertirse en los favoritos de la audiencia para llevarse regalos que superan los 360 euros y para volver a aparecer en el programa. Tal vez, el sector en China, solo sea el comienzo de lo que terminará conquistando a todo el mundo de la mano de los jóvenes y de la tecnología.

Comentarios