Obdulio: en política hasta el cuello
A mi querido amigo se le ha ocurrido, nada más y nada menos, que postularse para alcalde de la Capital del Sol. Ocurrente que es el hombre.
Quizás animado por la aparente sucesión del poder en Cuba, mi amigo Obdulio ha decidido meterse a corrupto… Perdón, a político. Ambicioso que es, el hombre no va a empezar por abajo, como cualquier hijo de vecino. “Nada de carguitos menores”, me dice. El Obdu está decidido a correr para alcalde, que es una frase pintoresca del spanglish miamense. Le pregunto qué le atrae del ambiente electoral y su respuesta no puede ser más contundente:
-Me encantan los debates. Los encuentro muy folclóricos.
Con eso de “folclórico”, Obdulio se refiere a la chusmería y sacadera de trapos sucios que, caracterizan a los procesos democráticas. Eso no ocurre en países como Cuba, donde periódicamente se convocan elecciones… para no elegir a nadie. O quizás, para elegir a alguien que ya ha sido previamente elegido por su antecesor.
-¿Y cuál es tu plataforma, Obdu?
-Todavía no sé. Te cuento cuando termine de leer Cómo hacerse alcalde en diez días.
-Mientras no sea en diez Díaz-Canel… ¿Y por qué partido te vas a postular?
-Por el mío, uno que fundé ayer: ALCAERTE.
- ¿ALCAERTE?
-Es una síntesis de ¡ALCALDÍA O MUERTE!
-Eso me suena muy conocido… Pero, en fin, prepárate a recibir elogios.
-¿Quién me va a elogiar?
-¿Aquí en Miami? ¡Todo el mundo! Si te declaras liberal, te llamarán comunista, socialista, castrista, díaz-canelista y otros elogios por el estilo. Y si eres conservador, te lloverán lisonjas tales como croquetero, trompetero, ignorante, deplorable y más.
-O sea, mejor me quedo en el centro, ¿no?
-Sí, pero te vas a perder los elogios…
-¡Nada es perfecto en este mundo, chico! @mundiario