Obdulio descubre la maravillosa Calle 8

Esta vez mi amigo me cuenta sobre sus andanzas por el suroeste de Miami y lo alucinado que quedó con todo lo que vio. Impresionante su relato, se los aseguro.  

Calle 8, en Miami. / timeout.com
Calle 8, Miami / timeout.com

- Salí de mi casa, bajé por la Avenida 87 hasta la Calle 8 y me dirigí por ella hacia el Este. Una vez que pasé por debajo del Palmetto, me encontré un mundo diferente, seductor, fascinante. Me sentí como Alicia cuando se metió por el espejo y descubrió todos aquellos prodigios.

Yo, callado, me pongo a pensar en lo imaginativo que puede ser el Obdu. ¿Alicia? ¿La del País de las Maravillas? ¿En Miami...?

- A ambos lados de la calle se ven innumerables anuncios en español, no en inglés, como debiera ser. Todos ellos de negocios que, sospecho, pertenecen a cubanos.

Empiezo a acumular paciencia y me digo: ¿Qué esperabas?  ¿Propietarios australianos? ¡Estabas en la mata del cubaneo, brother!  

- Debe haber una gran afición por el ilusionismo y la prestidigitación allí, porque vi letreros que anunciaban “El Mago del Ponche”, “El Mago de las Fritas” y “La Casa de los Trucos”, entre otros.

- El truco está en que te comas la frita mientras te arreglan el ponche de tu carro. Los negocios se ayudan entre sí, papa.

- Luego de un rato, llegué a la Avenida Le Jeune, que es también la 42. Algo mágico, sin duda. Y un poco más allá está el restaurante Versailles, un lugar lleno de hechizos.

- Sí, los hechizos de los croqueteros...

- No entiendo por qué llamas asa los clientes del afamado local.

- Otro día te explico.

- Hay algo que no alcanzo a comprender: nadie parece pronunciar los nombres de esos lugares en francés, como debiera ser.

Se me agota la paciencia:

- ¿De verdad? ¡Da gracias que les digan Leyún y Versalles! Es lo más cercano al francés que vas a encontrar por aquí.

El Obdu me mira con cara de sigo-sin-entender y, acto seguido, da media vuelta y se va, no sin antes advertirme que en otra ocasión seguirá el relato de sus maravillosas aventuras en el suroeste de la ciudad.

Me imagino. Algo así como Alicia en la corte de la Reina de Corazones.  

O en Macondo.@mundiario

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