Un nuevo periódico para una nueva era

Número 1 de El Periódico de España. / Mundiario
Número 1 de El Periódico de España. / Mundiario

Un país puede ser como un quiosco o el periodismo en la red: un abanico plural y colorido de informaciones

Un nuevo periódico para una nueva era

Vaya por adelantado mi felicitación por este proyecto periodístico que nace, tanto a sus promotores como a sus lectores, actuales y futuros. El arranque de un nuevo periódico es sin duda una buena noticia para toda la sociedad, ya que la pluralidad es la mejor garantía de la independencia de la prensa, un requisito fundamental para la salud de nuestra democracia. 

“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”, indicaba Kofi Annan, que fue secretario general de las Naciones Unidas y Premio Nobel de la Paz. Pues bien, creo que la diversidad que presenta el panorama mediático español –al que desde hoy se suma El Periódico de España– refleja la robustez de nuestro sistema democrático.

No hace mucho que no era así y creo que es bueno recordarlo y tenerlo en consideración cuando analizamos el presente y hacemos proyecciones de futuro. Sin duda, estamos en un momento crucial de nuestra historia reciente, esperemos que en la fase final de una pandemia que ha venido a cambiar nuestras vidas, y se abren ante nosotros nuevos horizontes ante los cuales cabe plantearse sin duda por dónde pasa el futuro de España. 

Pues bien, como antes indicaba, creo que lo primero que hay que hacer antes de llevar a cabo esa reflexión es no olvidar lo que nos ha traído hasta aquí, un bagaje del que debemos sentirnos orgullosos. Precisamente este año que celebramos en Galicia el 40.º aniversario de la promulgación de nuestro Estatuto de Autonomía, es de justicia destacar que estas cuatro décadas han sido las más prósperas de nuestra historia reciente y que la práctica totalidad de los indicadores han mejorado de manera clara y patente desde la llegada de la democracia. 

En menos de medio siglo hemos logrado un grado de desarrollo y de bienestar desconocidos en nuestra historia y mantenerlo, e incluso mejorarlo en el futuro, supone seguir mejorando, no romper con el trabajo ya hecho. 

No se trata de ser conservador o conformista, sino todo lo contrario, debemos ser ambiciosos para seguir mejorando. Pero para ello debemos saber de dónde venimos y ponerlo en valor, porque de lo contrario no sabremos hacia dónde vamos. 

En los últimos tiempos han abundado los movimientos populistas, de distinto signo y objetivos, que comparten una deformada visión sobre el pasado y el presente, abogan por el rupturismo y hacen del enfrentamiento y la retórica sin acción su razón de ser. Y tienen en común, igualmente, que allá por donde han triunfado han generado frustración y decepción. 

Son movimientos que se alimentan precisamente de la desinformación. Simplifican los retos más complejos, falsean la realidad y hacen cabalgar sus discursos a lomos de la visceralidad que a veces ocasionan las crisis o lo nuevo. El hecho, el dato, la mejor crónica del presente, esa que solo es capaz de aportar el buen periodismo, son de las mejores herramientas democráticas para doblegarlos. 

El Periódico de España nace con la vocación de ser un diario de tirada nacional, con una visión global del país, pero arropado por el resto de redacciones del grupo y sin perder de vista la realidad de cada uno de los medios que lo componen. Sin duda, parece un buen sistema organizativo, porque se parece a lo que es España. 

El Estado autonómico es la historia de un éxito y debe seguir siéndolo. Un modelo que no nace para confrontar con el Estado, porque es parte de él. No en vano, bebe de la corresponsabilidad y de la lealtad institucional para alcanzar su plenitud. Las autonomías, como hemos visto en la pandemia, se hacen cargo de servicios esenciales de nuestro bienestar y se acercan al ciudadano.

Así pues, habida cuenta del balance fructífero que han demostrado en las últimas décadas, cabe no dejarse llevar por quienes, a un lado y a otro del tablero, quieren liquidar el modelo cuando lo que urge es corregir su mal uso y ahondar en la cooperación multilateral.  

Se equivocan los que creen que los mayores logros de las sociedades nacen del conflicto. Los grandes avances emergen de los consensos y la cooperación, que son los mejores ingredientes de la fórmula para avanzar. Un país puede ser como un quiosco o el periodismo en la red: un abanico plural y colorido de informaciones, visiones y procedencias, como las que seguro aportará El Periódico de España. Pero el rigor informativo es una aspiración compartida por todos. 

Hacemos bien si dejamos de leer los acuerdos o el acercamiento en clave de renuncia, o lo que es peor, de traición, pues solo empobrece nuestra vida en común y nos distrae de los retos prioritarios. 

Sin duda, el futuro se presenta apasionante y lleno de cambios, que la pandemia que hemos vivido no hará sino acelerar. La revolución tecnológica, el internet de las cosas, los fondos europeos para la recuperación, la transición ecológica o la digitalización no son retos que debemos abordar en el futuro, sino que son ya parte de nuestra gestión del día a día. 

Pero todas estas cuestiones no pueden hacernos olvidar que nuestro principal valor, que debe centrar nuestra gestión, son las personas, y así lo ha puesto más aún de relieve esta pandemia. Si queremos seguir avanzando nuestro capital humano debe seguir en el centro de la gestión y los poderes públicos debemos unirnos para alcanzar objetivos que nos son comunes. 

Queremos una sociedad poscovid más digital, más cohesionada, más inclusiva, más igualitaria y más sostenible, y no lo lograremos si no caminamos y trabajamos de forma conjunta. Frente a los que quieren romper con nuestro modelo institucional, es necesaria más política útil que apueste por el consenso y la concordia para afrontar los retos que tenemos por delante. 

Solo el tiempo dará y quitará razones, y dirimirá si hemos cumplido con nuestras metas. El Periódico de España nos contará lo que pasa por España. @mundiario

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