La negativa de unos padres a vacunar a su hijo casi le cuesta la muerte

Tras el ingreso hospitalario del niño con difteria es hora de preguntarse si no sería más justo que cada uno se responsabilizara económicamente de sus actos.

La farmacia comunitaria es la puerta de entrada más utilizada al sistema sanitario.
La farmacia comunitaria es la puerta de entrada más utilizada al sistema sanitario.

Tras el ingreso hospitalario del niño con difteria es hora de preguntarse si no sería más justo que cada uno se responsabilizara económicamente de sus actos.

Un niño de seis años, vecino de Olot (Girona), fue ingresado en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, tras ser diagnosticado de difteria. Una enfermedad de la que no se registraba un caso en España —ni en los países de nuestro entorno— desde 1987. El estado del menor llegó a ser crítico aunque, afortunadamente, respondió a las antitoxinas que se trajeron ex professo desde Rusia. El Ministerio de Sanidad lanzó una alerta internacional ya que no disponía del fármaco ni la Organización Mundial de la Salud. Gracias a la intervención del embajador ruso Yuri Gorchagin se pudo conseguir. Pero este jueves, el estado del menor seguía siendo grave.

Se da la circunstancia de que el niño no estaba inmunizado porque sus padres están —o estaban— en contra de las vacunas. Hoy aseguran estar destrozados por las fatales consecuencias y que se sienten engañados por los antivacunas ya que no estaban bien informados. ¿Cómo alguien se puede sentir engañado cuando hay más información sobre los beneficios de vacunarse que de no hacerlo? Es evidente que las vacunas tienen riesgos, pero también que la no vacunación es aún más peligroso. Estos padres han tomado una decisión y se han equivocado, poniendo en serio peligro a su hijo. 

Hay cosas innegociables. Como acudir al colegio, obedecer a los padres... Y las vacunas son derechos de los menores. No ponerlas es una temeridad. Pero como estamos en un país democrático, o mejor aún libercrático, cada uno hace lo que le da la gana. Eso sí, lo justo sería responsabilizar de las negligencias a quienes las cometen. Si alguien decide no vacunar, que se le obligue a contratar un seguro que cubra un eventual accidente como el que nos ocupa. Lo mismo que si no quiere ponerse el cinturón de seguridad de su vehículo y sufre un accidente, deberá responsabilizarse económicamente de las secuelas... No es justo que todos paguemos las imprudencias de los demás. Les aseguro que así se acabarían en pocos minutos.

Piensen. Sean buenos.

> La canción regalo de hoy es: Who's gonna ride your wild horses. Eres peligrosa porque eres sincera... Eres un accidente a punto de ocurrir... ¿Quién domará tus caballos salvajes? Con todos ustedes: U2
https://www.youtube.com/watch?v=qXOTEsfNxNA

 

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