El mundo cambia tan rápido que la demanda y oferta de trabajo no le siguen

Jóvenes en España / Mundiario
Universitarios se examinan del penúltimo selectivo en España.

La historia de la humanidad está llena de cambios que provocaron, por inadaptación al nuevo panorama que el progreso iba creando, una oferta y demanda de trabajo sin encuentro posible.

El mundo cambia tan rápido que la demanda y oferta de trabajo no le siguen

Junto a la llamada generación nini, la que no estudia ni trabaja y en muchos casos ni busca empleo y si se lo ofrecen no lo acepta, tenemos la generación más preparada de la historia y con muchas ganas de trabajar. Es una novedad que una característica generacional no marque una época, que no se pueda identificar como la tendencia que reinó en un momento determinado de nuestra história. Ahora tenemos dos generaciones coexistentes, opuestas, y viajando hacia los extremos. ¿Tiene esto una explicación lógica? La tiene, y probablemente más de una, pero aquí daremos una muy numérica.

A lo largo de la historia de la humanidad se han ido produciendo grandes avances gracias a hitos que indujeron convulsos cambios en la forma de vivir, y precisamente estos, los que suponen un gran salto adelante para la humanidad, son los que producen también mayores traumas y dificultades de adaptación. Podríamos citar como más significativos la revolución industrial, la que lleva la gente a las ciudades y han de pasar de una profesión que dominaban, la de agricultores, a otra completamente desconocida y para la que carecían de preparación. Otras anteriores pueden ser el propio descubimiento de la agricultura y ganadería, el paso de ser cazadores a ser agricultores. Y otra posterior, la informática de los PC, que terminó de golpe con aquellas profesiones de mecanó[email protected], fotocopistas, telefonistas, delineantes, calculistas, y tantas otras que quedaron reducidas drásticamente. O una que volcó al mercado de trabajo a millones de amas de casa que habian tenido un pasado glorioso porque sabían cocinar, hacer pan o jabón, coser, educar a los hijos, crear confituras, lavar, planchar, o administrar un presupuesto y comprar, actividades que hoy suponen una profesión cada una de ellas.

Hoy estamos inmersos en uno de estos grandes cambios. La robótica, la automarización junto con la informática, ha arrojado fuera del mercado de trabajo a empleados de gasolineras, empledos de bancos, empleados de la industria manufacturera, de las cadenas de producción, de las grandes superficies, de las fábricas de papel, de las librerias, de las productoras musicales, etc., etc. Ahora se piden conductores de drones, que no hay, mientras miles de titulados universitarios tienen que emigrar a otros países donde sus conocimientos son útiles por basar su riqueza en otras cosas que aquí no tenemos, como tecnología, materias primas, gas o petroleo, o fuentes de riqueza que les permites un sector de servicios sociales más amplio. 

Nuestro paro se concentra allí donde hay mas oferta:

> Agricultura: 180.000

> Sin empleo anterior: 330.000

> Industria: 345.000

> Construcción: 370.000

> Servicios: 2.500.000

Curiosamente siendo España un país de servicios, es donde se concentra el mayor paro. Dejando aparte que es donde el fraude es mas fácil y hay mucho trabajador sin contrato en economia sumergida, también es cierto que nuestros titulados, nuestros especialistas, los que no encuentran su sitio y que en EE UU no les importaría trabajar vendiendo hamburguesas mientras no aparece algo mejor, aquí no aceptan esos puestos, así vemos carteles pidiendo camareros, cocineros, dependientes, etc., que no se cubren salvo con inmigrantes o europeos, y eso que, por ejemplo, Meecadona ofrece 1.300€/mes con promoción o contrato fijo, o que en las zonas turísticas las propinas suponen un gran ingreso como lo suponen para un americano que sirva en Nueva York. Este desbarajuste entre la oferta y la demanda, entre la preparación recibida para ser feliz, que es lo que manda aquí, y el tipo de trabajador demandado, tardará un tiempo en reajustarse porque es dificil ser feliz dependiendo de los padres o sin dinero, y eso acabará cuadrándose.

Todos los seres vivos, incluidos los humanos, preparamos a los hijos para ser capaces de sobrevivir sin nuestra presencia  y si bien casi todos lo consiguen, parece que al ser humano le cuesta, y esto produce frustación al educador, los padres, y a las crias (los hijos). Ya todos los países desarrollados preparan a sus jovenes para el futuro que viene, con estudios que tienen salida, pero en España seguimos empeñados en hacer lo que nos gusta, lo que nos cuesta menos esfuerzo, y con el fin de ser feliz, lo que lleva a que tenemos los jovenes que más tardan en emanciparse, más de 30 años cuando en otros países estar en casa de los padres a los 18 está mal visto.

El mundo no volverá atrás, pero nosotros sí iremos adelante porque siempre nos adaptamos al cambio por mucho que en España haya sido violento por el fin de la edificación especulativa.

El mundo cambia tan rápido que la demanda y oferta de trabajo no le siguen
Comentarios